El cambio radical de la Generación Z en el mercado laboral
Foto: EFE




Juventud.

El 68% de los empleados tiene un “plan B” por si su empresa les falla, manteniendo actualizado sus currículos y atentos a las ofertas de trabajo.

Career cushioning

A principios de esta década, la ola de despidos masivos en la industria tecnológica dejó una herida profunda en la clase trabajadora. Como respuesta a esa creciente desconfianza hacia las directivas, ha cobrado fuerza una táctica de pura supervivencia que los anglosajones han bautizado como “career cushioning” (amortiguar la carrera).

Quiet Quitting

Mientras que el “career cushioning” funciona como un paracaídas, el llamado “quiet quitting” (renuncia silenciosa) se ha erigido como la huelga de brazos caídos de nuestra era. Esta corriente, que corrió como la pólvora a través de las redes sociales, nació como una respuesta frontal y de rechazo a la “cultura del ajetreo” (“hustle culture”).

El cambio radical de la Generación Z en el mercado laboral

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Generación cinturón de herramientas

Con la inteligencia artificial pisando los talones a profesionales como redactores, analistas financieros, artistas o programadores informáticos, la generación Z ha decidido mirar hacia otro horizonte: aquellos oficios manuales que, al menos por ahora, escapan a las capacidades de cualquier algoritmo.

Derecho a la desconexión

Estar permanentemente localizable se ha convertido en una exigencia agotadora que cada vez más países intentan frenar. Ese hartazgo frente a la hiperconectividad ha convertido el "derecho a la desconexión" en una firme tendencia legal en todo el mundo.

Overemployment

Tener más de un jefe no es un invento moderno, pero el fenómeno del “overemployment” (sobreempleo) ha crecido en los últimos años. En su vertiente más clásica, la situación se da cuando un profesional suma horas extra trabajando para terceros de forma paralela a su puesto a jornada completa.

En definitiva, el mercado laboral en la era digital está viviendo un cambio de fronteras. La ambición de las plantillas apunta ahora hacia la protección de la vida personal. Y es un cambio de paradigma que no parece tener marcha atrás.

Aquellas compañías que no logren comprender dinámicas como el “career cushioning”, que sigan penalizando el derecho a la desconexión o que hagan oídos sordos a las frustraciones que desembocan en el “rage-applying”, corren el riesgo de ver cómo su talento se fuga.

El relevo generacional ha tomado el timón y los jóvenes han impuesto una nueva visión del mundo en la que la existencia humana se niega, tajantemente, a seguir subordinada al reloj de la oficina.

El cambio radical de la Generación Z en el mercado laboral

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