Académicos proponen el disfrute y la experiencia vital para enseñar literatura en las universidades
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Guadalajara, Jalisco

En el marco de los 30 años de la revista literaria Luvina, de la Universidad de Guadalajara, académicos reflexionaron sobre la influencia que puede tener la literatura en la formación académica y las maneras en la que se acerca a cada estudiante.

En este conversatorio realizado en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUSH), titulado "Enseñanza y vigencia de la literatura en las universidades", la doctora en Estudios Románticos y profesora Teresa González, señaló que la lectura debería hacerse no desde la perspectiva del consumo, sino del disfrute en la formación académica.

"Lo que se debería buscar en una universidad es formar, cómo nos formamos a partir de la literatura, gracias a la literatura y por los caminos que nos invita la literatura si conocemos cómo leer, si disfrutamos la lectura nos vamos formando, no es una idea de la educación que tiene que ver con la formación del espíritu humano. La cultura nos alimenta y nos va formando en todos los sentidos, la identidad necesita de la literatura, ver qué vamos a ser".

Estuvo presente la directora de la revista Luvina, Silvia Castillero, quien reflexionó sobre las posturas críticas al leer, y cómo adentrar a un estudiante tiene más fuerza con dinámicas variadas y el placer de la lectura.

"La crítica sólo distancia la relación de la persona con el arte, y en la literatura lo tenemos muy claro, y seguramente todos los hemos padecido, y lo hemos padecido siendo alumnos.

Yo, cuando doy mis clases, no quiero que eso suceda, yo no quiero que mis alumnos padezcan eso. Yo he visto que aquí (UdeG) en Letras ha habido una transformación para bien, porque ahora casi todos los maestros tienen maneras mucho más dinámicas".

En el caso del escritor y profesor José Javier Villarreal, expuso cómo la lectura es una forma de acercarse a distintas experiencias de la vida, una formación que tuvieron desde jóvenes escritores como Arthur Rimbaud o Mary Shelley.

"Desde pequeñitos, desde muy chiquitos, entonces habían acumulado una gran experiencia de vida. Yo puedo leer Drácula, de Stoker, yo puedo pensar que no existen los vampiros, pero cuando estoy leyendo me asusto, entonces ¿Cómo es posible que una novela me haga sentir vergüenza, culpa, pena, alegría, si es ficción?

Porque lo que produce la ficción es real, porque esos sentimientos son reales, entonces obviamente me estoy exponiendo a demasiada vida", señaló.