Inspirada en García Márquez, Regina Escobedo presenta una muestra sobre memoria y esperanza
Foto: Héctor Navarro




Guadalajara, Jalisco.

Las plantas suelen permanecer inmóviles, discretas, en segundo plano. Sin embargo, para la artista Regina Escobedo Guerra son testigos silenciosos de las alegrías, pérdidas, cambios y aprendizajes que marcan una vida. Bajo esa premisa fue inaugurada la exposición Mientras las plantas crecían, en Estudio Parque Juan Diego, con curaduría de Ana Aguilar González.

Inspiración y proceso creativo de Regina Escobedo

La muestra toma inspiración del realismo mágico latinoamericano y, particularmente, de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. A partir de esa influencia, Escobedo construyó una propuesta que revisa distintos momentos de su trayectoria personal y artística, especialmente los siete años que ha vivido en Nueva York.

La artista recordó que su acercamiento a esta idea surgió poco después de mudarse a esa ciudad, cuando una amiga colombiana le regaló la célebre novela de García Márquez.

“Lo empecé a leer y me empecé a dar cuenta de todo el mundo que hay y de cómo las plantas, a veces, por más que solo están en el fondo y en la parte de atrás, nos ven crecer, nos ven cambiar, nos ven llorar

...Me di cuenta que es una forma de hablar de la vida y de hablar de los logros y, al mismo tiempo, de las cosas no tan padres, pero todo es parte de lo mismo”.

La exposición reúne principalmente pintura, aunque también incorpora instalación y piezas que transitan entre distintos formatos. Escobedo explicó que su formación interdisciplinaria la ha llevado a experimentar con diversas técnicas y lenguajes visuales.

Reflexión sobre el tiempo y la transformación en la muestra

El eje de la muestra es una reflexión sobre el tiempo y la transformación. Al revisar obras realizadas en diferentes etapas de su vida, la artista encontró la constante de que todo ocurre en ciclos.

“Creo mucho en el concepto de los ciclos. La vida no es lineal, no es que empiezas en un punto y acabas en otro. Siempre estás yendo y viniendo, nunca se acaba. Cuando crees que ya llegaste al tope de lo que podías llegar, vuelves a empezar”.

Por su parte, la curadora Ana Aguilar González señaló que la exposición fue concebida como una invitación a observar la relación cotidiana que las personas mantienen con las plantas y cómo éstas terminan formando parte de la memoria individual y colectiva.

“Queríamos mucho pensar cómo has vivido con plantas y voltear a ver cómo uno ha cambiado, ha experimentado cosas y ellas siguen ahí. También cuentan tu historia personal y la historia colectiva de las personas”.

La muestra está integrada por cerca de 38 piezas y dos murales distribuidos en distintas secciones. Sin un recorrido obligatorio, cada espacio busca despertar emociones particulares y generar momentos de contemplación. Mientras las plantas crecían permanecerá abierta al público hasta el próximo 6 de septiembre.


Héctor Navarro