Copa del Mundo en GDL : ¿infraestructura para siempre o nuevos elefantes blancos?
Foto: Jesús Sánchez




Guadalajara, Jalisco.

El 11 de junio, y por tercera ocasión, Jalisco será anfitrión de una Copa del Mundo de futbol, un evento que ha impulsado diversas transformaciones en la zona metropolitana, tanto en infraestructura como en movilidad.

Entre las obras más visibles se encuentran la polémica remodelación de la Glorieta La Minerva, con una inversión de 70 millones de pesos; la nueva Línea 5 del Macrobús, que conecta con el Aeropuerto Internacional de Guadalajara y requirió una inversión superior a los 11 mil 800 millones de pesos; además de las intervenciones realizadas en el Centro Histórico de Guadalajara.

Sin embargo, detrás de estas inversiones surge una pregunta inevitable:

¿Qué ocurrirá con toda esta infraestructura cuando termine el Mundial y los jaliscienses deban incorporarla a su vida cotidiana? ¿Recibirá mantenimiento permanente o seguirá el mismo camino que otros proyectos construidos para grandes eventos?

Un antecedente que alimenta estas dudas son los Juegos Panamericanos de 2011, el último gran acontecimiento deportivo internacional organizado por Jalisco.

Para esa justa se destinaron 2 mil 651 millones de pesos a la construcción y remodelación de instalaciones deportivas, de los casi 4 mil millones de pesos que costó al país la organización de ese evento.

De los 16 complejos intervenidos con esos recursos, cinco fueron abandonados, subutilizados o transformados para fines distintos a los originalmente planeados.

El estadio de atletismo, por ejemplo, se convirtió en la sede del equipo de béisbol Charros de Jalisco, mientras que el complejo de voleibol fue adaptado para funcionar como la Arena Astros, dedicada al basquetbol profesional.

Copa del Mundo en GDL : ¿infraestructura para siempre o nuevos elefantes blancos?

Foto: Jesús Sánchez

Tan solo en esos dos espacios se invirtieron cerca de 638 millones de pesos. Actualmente, ambos operan bajo esquemas de arrendamiento a particulares.

Otros recintos, como la pista de remo y canotaje de Ciudad Guzmán o el estadio de béisbol de Lagos de Moreno, quedaron limitados a competencias regionales y lejos del protagonismo internacional para el que fueron concebidos.

Copa del Mundo en GDL : ¿infraestructura para siempre o nuevos elefantes blancos?

Foto: Jesús Sánchez

Este patrón refleja cómo los recursos públicos suelen fluir con rapidez cuando existe la presión de cumplir con los requisitos de organismos internacionales para albergar eventos de talla mundial, mientras que la planeación para su aprovechamiento posterior suele quedar en segundo plano.

El fenómeno tampoco es exclusivo de México. A nivel internacional abundan los ejemplos de estadios construidos o remodelados para Copas del Mundo que terminaron desapareciendo o siendo reutilizados para actividades completamente distintas.

En Jalisco existe un ejemplo cercano. El Estadio 3 de Marzo fue una de las sedes del Mundial de 1986 y hoy funciona principalmente como recinto para conciertos y espectáculos.

Copa del Mundo en GDL : ¿infraestructura para siempre o nuevos elefantes blancos?

Foto: Héctor Navarro

A escala global, los casos son aún más ilustrativos. El Estadio Pocitos, en Uruguay, donde se disputó el primer partido en la historia de los Mundiales en 1930, fue reemplazado por una zona habitacional.

El Estadio del Partido Nazionale Fascista, escenario de la final de Italia 1934, fue demolido después de la Segunda Guerra Mundial y sustituido por el Estadio Flaminio.

Incluso el histórico Estadio Råsunda, en Suecia, donde Brasil conquistó en 1958 el segundo de sus cinco títulos mundiales con un joven Pelé como figura, desapareció para dar paso a un desarrollo residencial.

La historia demuestra que los llamados "elefantes blancos" no habitan únicamente en los zoológicos.

También suelen aparecer cada vez que una ciudad apuesta millones de pesos a la organización de un gran evento internacional sin tener claro qué hará con la infraestructura cuando las luces se apaguen y los reflectores se marchen.

Roberto Guerrero y la cobertura histórica del Mundial en México

México se convertirá en el primer país en la historia en albergar tres Copas del Mundo, una marca reservada para muy pocos.

Y entre quienes han sido testigos directos de esa historia destaca el cronista deportivo Roberto Guerrero Ayala, michoacano adoptado por Jalisco, quien cubrió los Mundiales de 1970 y 1986 y ahora se prepara para sumar una nueva edición a partir del próximo 11 de junio.

De concretarse, Guerrero alcanzará un doble logro: cubrir tres Mundiales organizados en el mismo país y llegar a 15 coberturas mundialistas en su trayectoria periodística.

Las dos máximas figuras históricas del futbol también dejaron una huella imborrable en los Mundiales celebrados en México.

En 1970, Pelé condujo a Brasil a conquistar su tercer campeonato mundial y consolidó su lugar como uno de los mayores ídolos del deporte. Dieciséis años después, Diego Armando Maradona maravilló al planeta al liderar a Argentina hacia el título de 1986 con actuaciones que quedaron marcadas en la memoria colectiva.

Copa del Mundo en GDL : ¿infraestructura para siempre o nuevos elefantes blancos?

Foto: Gobierno de Jalisco

Ahora, rumbo a una nueva Copa del Mundo, figuras como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo ya ocupan un lugar privilegiado en la historia del futbol. Sin embargo, desde la experiencia acumulada durante décadas, Roberto Guerrero considera que otros jugadores también merecen estar entre los más grandes que han pasado por los Mundiales.

Pero más allá de la expectativa deportiva, este Mundial estará marcado por los altos costos que enfrentarán los aficionados: boletos más caros, menos partidos por señal abierta y gastos elevados en transporte y hospedaje.

  • La Copa del Mundo arrancará el próximo 11 de junio con el partido entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca.

Te puede interesar


Jesús Alejandro Sánchez Navarro