Adriana Ramírez, de los laboratorios de la Ciénega a una competencia internacional en Uzbekistán




Ocotlán, Jalisco

Criada en la Ciénega entre laboratorios, experimentos y profesionales de la química, Adriana Alejandra Ramírez Cortés ha convertido desde pequeña su curiosidad por la ciencia en una trayectoria de competencias académicas.

A sus 16 años, esa trayectoria está a punto de llevarla mucho más lejos de Jalisco: en diciembre viajará a Uzbekistán, para participar en la final internacional de la Vanda International Junior Science Olympiad, donde llegará como representante de México.

Adriana cursa actualmente el tercer semestre en la Escuela Regional de Educación Media Superior de Ocotlán, pero su relación con la ciencia comenzó mucho antes de llegar al bachillerato.

Sus padres son químicos. Su papá la llevaba desde pequeña al laboratorio del CUCiénega y su mamá, dedicada a la docencia, también acercaba a casa el mundo de los experimentos y la ciencia.

"Mis papás los dos son químicos. Entonces, cuando estaba más chiquita mi papá me traía aquí al laboratorio del CUCI. Ahí fue donde comencé a ver todo lo que eran las ciencias, por ver los equipos, y siempre se me hizo muy interesante".

Ese entorno despertó su interés, pero no significó que desde el principio todo fuera sencillo.

Su primera competencia llegó en sexto de primaria, cuando participó en LIMATEJ, la Liga de Matemáticas del Estado de Jalisco.

No pasó de la etapa de zona.

Volvió a intentarlo al año siguiente y nuevamente quedó fuera antes de las etapas finales.

En secundaria continuó buscando competencias que le permitieran poner a prueba sus conocimientos. Participó en STEAM y, después de un primer intento en el que tampoco avanzó, llegó el cambio.

En tercero de secundaria consiguió pasar la etapa de zona, obtuvo el primer lugar regional y llegó hasta la etapa estatal.

No ganó esa última fase, pero aquella competencia le permitió conocer otros estudiantes, participar en Guadalajara y acercarse a nuevas oportunidades.

"Gané el regional también, el primer lugar, y pues llegué al estatal. Ahí me quedé, pero me dio experiencia todavía más grande porque fui a competir a Guadalajara. Conocí un montón de gente nueva y también gente de la Secretaría de Educación de Jalisco".

Ese resultado no fue todavía el reconocimiento internacional que hoy la espera.

Fue, más bien, uno de los momentos que fueron construyendo su trayectoria.

Cuando llegó el momento de elegir preparatoria, Adriana buscó un espacio que le permitiera continuar con esa formación. Así llegó a la EREMSO, donde encontró laboratorios, instalaciones y actividades académicas que coincidían con sus intereses.

Y mientras las ciencias seguían ganando terreno, las matemáticas continuaron apareciendo en sus competencias.

Durante el bachillerato consiguió una medalla de oro y el primer lugar estatal en su nivel dentro de la Olimpiada Nacional de Matemáticas para Alumnos de Primaria, Secundaria y Bachillerato.

También llegó a la final de la Olimpiada de Matemáticas de la Ribera de Chapala, obtuvo el tercer lugar estatal en la Olimpiada Estatal Interprepas de la Universidad de Guadalajara y se colocó entre los ganadores de la etapa final del Torneo Regional LIMATEJ Media Superior 2026.

Sin embargo, entre todas esas disciplinas, Adriana reconoce que las ciencias son el área con la que tiene mayor afinidad.

“Las matemáticas yo siento que son más como seguir ciertas reglas. A mí se me hace algo más difícil de predecir, porque tú tienes que saber hacerlas con pensamiento lógico y razonarlas. Y a mí me gusta más la ciencia porque se me hace que es más teórico”.

Fue precisamente su trayectoria en STEAM la que terminó conectándola con una oportunidad que hasta entonces no estaba en sus planes.

Su desempeño le permitió integrarse a la Red Talento Al Estilo Jalisco, donde tuvo acceso a información sobre nuevas competencias.

Una de ellas fue la Vanda International Junior Science Olympiad.

El tiempo era limitado y había contenidos que todavía no había estudiado. Así que recurrió a sus padres, revisó exámenes de años anteriores y comenzó a trabajar en los temas que necesitaba reforzar.

“Ya llevaba un mes esperando resultados y fue muy emocionante ver que estaba mi nombre entre los primeros lugares. Fue una experiencia muy bonita”.

El resultado fue Oro .

Con esa clasificación obtuvo la oportunidad de participar en la final internacional de la competencia, que se realizará del 11 al 16 de diciembre en Tashkent, Uzbekistán.

La noticia la recibió mientras estaba en la escuela y su primera reacción fue llamar a su mamá.

“Lo primero que hice fue marcarle a mi mamá porque estaba en la escuela. Mi mamá estaba muy emocionada. Ya antes le había comentado de que, ‘¿y si sí gano?’, y ella tenía mucha fe en que sí iba a ganar”.

Ahora la competencia cambió de dimensión.

Adriana ya no se prepara para enfrentarse únicamente a estudiantes de Jalisco o de México.

En Uzbekistán encontrará a jóvenes de distintos países que, como ella, llegaron hasta esta etapa después de superar sus propios procesos de selección.

Por eso, la preparación también ha cambiado.

Actualmente toma asesorías de ciencias y continúa reforzando matemáticas.

Sabe que el nivel será mayor y reconoce que existe presión.

Pero también tiene claro qué quiere conseguir.

“Ahorita sí me siento estresada porque sí quiero ir a lograr algo más grande, poder traerme una medalla de allá. Aunque sé que va a ser muy difícil porque voy a competir con gente de otros países que van a estar a mi nivel”.

En la Ciénega, Adriana creció rodeada de personas que hicieron de la ciencia una profesión.

Ella encontró en ese mismo mundo una forma de competir, aprender y descubrir hasta dónde podía llegar.

A los 16 años, aquella curiosidad que comenzó entre los equipos de un laboratorio la ha llevado a acumular primeros lugares, medallas y nuevas oportunidades.

Ahora el siguiente escenario está a miles de kilómetros de casa.

En diciembre, Tashkent será el punto de encuentro con estudiantes de distintos países y uno de los retos académicos más importantes que Adriana ha enfrentado hasta ahora.

No sabe todavía si regresará con una medalla.

Pero sí sabe algo que aprendió mucho antes de pensar en Uzbekistán: que llegar hasta ahí también ha sido cuestión de intentarlo más de una vez.

Por Blanca Cholico.