Barcelona reconoce a Marisol Schulz y celebra su defensa de la cultura como espacio de libertad
Foto: Isaac Carbonell/ Ajuntament de Barcelona




Guadalajara, Jalisco.

La editora mexicana Marisol Schulz recibió este miércoles la Medalla de Oro al Mérito Cultural otorgada por el Ayuntamiento de Barcelona, un galardón que distingue su trayectoria en el ámbito editorial y su papel en la proyección internacional del libro y la lectura.

La ceremonia se llevó a cabo en la sede municipal de Barcelona, donde autoridades culturales y académicas destacaron su influencia en el diálogo literario entre Europa y América Latina.

Ayuntamiento de Barcelona reconoce trayectoria cultural de Marisol Schulz

El alcalde Jaume Collboni subrayó el vínculo emocional de la homenajeada con la ciudad al describirla como “una barcelonesa de corazón”.

En su intervención resaltó que su historia personal está marcada por la memoria del exilio republicano español y por la herencia lingüística familiar, factores que —dijo— han moldeado su vocación cultural y su sensibilidad hacia la diversidad literaria.

Schulz respondió con un discurso en el que trazó un recorrido íntimo por su biografía. Recordó que su relación con la capital catalana nació antes de conocerla físicamente, gracias a los relatos de sus abuelos valencianos, quienes se refugiaron en México tras la guerra civil.

“Mi familia ganó una nueva patria”.

Afirmó, al evocar la acogida que recibieron los exiliados españoles durante el gobierno de Lázaro Cárdenas. En casa, explicó, se hablaba valenciano, lengua que asocia con recuerdos afectivos y que despertó desde niña su interés por las palabras y las historias.

Uno de los momentos centrales de su intervención fue el relato de un concierto del cantautor Raimón al que asistió en la infancia. Ese episodio —señaló— la hizo comprender el poder simbólico del idioma y de la canción como forma de resistencia política y cultural.

“Comprendí que aquella voz expresaba la misma lucha que hacía eco de las conversaciones políticas de mi madre y de mis abuelos. Canciones en valenciano de resistencia, de negarse a aceptar una realidad opresiva”.

También evocó la influencia de Joan Manuel Serrat, cuyas composiciones marcaron a su generación y la acercaron a la poesía. “Nos hizo desear aprender catalán”, dijo, al recordar cómo esas canciones se volvieron parte esencial de su memoria emocional.

Dirección de Feria Internacional del Libro de Guadalajara y legado cultural

A partir de esas experiencias tempranas, Schulz afirmó que entendió la cultura como un territorio de identidad y defensa frente a la intolerancia.

Señaló que los regímenes autoritarios suelen intentar controlar las expresiones artísticas para convertirlas en propaganda y advirtió que perseguir una lengua o una manifestación cultural implica atacar el derecho mismo a existir desde la diferencia.

La editora relacionó esa convicción con su trabajo al frente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, proyecto que dirige desde 2013 y que definió como un espacio plural donde convergen literatura, pensamiento y artes.

Recordó que el encuentro fue impulsado hace cuatro décadas por Raúl Padilla López, cuya visión —dijo— permitió consolidar una plataforma cultural de alcance mundial.

“Mi compromiso personal ha sido resguardar ese legado y proyectarlo hacia todas las esferas internacionales”.

Aseguró.

Antes de asumir ese cargo, su trayectoria se desarrolló en distintas casas editoriales. Formada como historiadora, trabajó en Plaza & Janés y en el Grupo Santillana, donde colaboró con sellos como Taurus y Alfaguara.

En ese periodo editó a escritores de renombre internacional, entre ellos Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez-Reverte, Carlos Fuentes, José Saramago y Homero Aridjis, experiencia que consolidó su perfil como promotora de literatura en lengua española.

En 2010 fue comisionada por la Universidad de Guadalajara para crear la Feria del Libro en Español de Los Ángeles, iniciativa destinada a fortalecer el acceso a la lectura entre comunidades hispanohablantes. Según explicó, el proyecto continúa vigente y resulta especialmente relevante en un contexto social complejo para la población latina.

El reconocimiento barcelonés tuvo un tono emotivo cuando la editora rememoró su primer viaje adolescente a la ciudad junto a su abuela. Aquella visita, relató, le reveló una metrópoli llena de historia, sabores y arquitectura que la cautivó desde el primer momento.

“No exagero si digo que a partir de aquel primer viaje comenzó una relación de enamoramiento profundo con una ciudad y una cultura que fui haciendo mías”.

Expresó.

Al finalizar, agradeció la presencia de familiares y colegas que la acompañaron, y destacó que recibir la distinción en un lugar que forma parte de su historia personal tiene un significado especial.


Héctor Navarro