Guadalajara, Jalisco.
La contaminación en el Arroyo de las Tortugas ubicado en el Bosque de la Primavera cambió la vida cotidiana de quienes habitan cerca del cauce. El señor Edmundo García Aldrete, recordó que hace décadas el agua era utilizada por los habitantes y el sitio conservaba fauna y vegetación.
Señaló que el deterioro comenzó a hacerse evidente en los años noventa y actualmente los olores son una de las principales molestias para las familias asentadas río abajo. “Hay ocasiones que no pueden ni dormir”, comentó al describir las condiciones que enfrentan quienes viven cerca del arroyo.
Impacto en la comunidad
“Estamos creyendo que hay algunas personas o agroindustria, o no sabemos quién pero deliberadamente arrojan sus descargas residuales por eso tenemos entusiasmo y esperanza de que esta generación reserva el problema
...Porque allá abajo había muchísimos animales silvestre y ahorita es prácticamente insoportable por los olores, yo estoy a 50 metros del Arroyo y hay ocasiones que no puedes ni dormir”
La coordinadora del CELAB del Tecnológico de Monterrey, María Elena de la Torre, explicó que el problema acumula más de 30 años y que no responde a un solo origen. Indicó que desde hace dos años un colectivo integrado por vecinos, autoridades y especialistas trabaja para identificar las fuentes de contaminación.
Entre las posibles causas mencionó actividad industrial, descargas domésticas y otros factores que, dijo, requieren intervención coordinada y seguimiento permanente.
Acciones de la autoridad y academia
“Son muchas causas, una de ellas es la industria, otra las granjas, los drenajes domésticos entonces no hay una causa única sino que es una visión sistémica, entonces al ser visión sistémica el problema es complejo
...Y necesitamos ir actuando como si fueran nodos interrelacionados y eso es lo que hoy nos permite trabajar de forma coordinada buscando acciones nodales, estratégicas que vayan aportando soluciones”
Actualmente autoridades, academia y habitantes mantienen reuniones y acciones para atender el caso, entre ellas reportes ciudadanos y mesas de trabajo interinstitucionales.
Los participantes señalaron que las obras o plantas de tratamiento por sí solas no resolverán la situación mientras continúen las descargas, por lo que insistieron en la necesidad de mantener vigilancia y participación constante para recuperar el arroyo.
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