Pese a declaraciones, continúa contaminación en las cascadas de Huáxtla
Foto: Pablo Toledo




Guadalajara, Jalisco.

Aunque la contaminación en Huáxtla ha cobrado relevancia pública y distintos actores políticos se han pronunciado sobre el problema ambiental, el agua del río Milpillas continúa contaminada por los escurrimientos de lixiviados provenientes de los basureros de Picachos y Hasar.

Pese a que el gobernador Pablo Lemus Navarro declaró que se trató de una pequeña fuga que ya había sido controlada, habitantes de la comunidad aseguran que el problema persiste y que no se han realizado acciones suficientes para detener los derrames.

Alejandro Mercado González, habitante de Huáxtla desde hace 52 años, explicó que la contaminación comenzó a hacerse visible alrededor de 2006, pero se agravó con el incremento de basura que reciben los vertederos de Guadalajara y otros municipios de la Zona Metropolitana.

Señaló que las lluvias elevan el nivel de las fosas donde se almacenan los lixiviados hasta provocar desbordamientos que arrastran los contaminantes hacia los arroyos y, posteriormente, al río Milpillas.

“Lo que pasa es que tratan de minimizar el problema o sea este es un problema que no es así de que hubo una fuga sino que cada que llueve se derrama no es que sea una fuga ni que fue un descuido de los trabajadores eso sucede cada que llueve,

ahorita cenote un poquito menos la contaminación porque no ha llovido y de hecho si va uno al río y ve el agua se mira cafecita no tan negra como la se miraba la semana pasada pero aún así no deja de estar contaminada”.

El habitante aseguró que, hasta el momento, no han observado trabajos de fondo para evitar nuevos escurrimientos; únicamente identificaron que comenzaron a cubrir con tierra una parte de la montaña de basura en Picachos.

También señaló que durante una visita de personal de la Profepa no observaron la toma de muestras para analizar el agua.

  • Mientras tanto, la contaminación ya afecta a la comunidad, donde habitantes reportan árboles secos en huertas de mango que se riegan con agua del río, además de riesgos para actividades agrícolas, ganaderas y turísticas de las que dependen numerosas familias.