Fobia vuelve a Guadalajara para celebrar cuatro décadas de historia y resistencia
Foto: Héctor Navarro




Guadalajara, Jalisco.

El tiempo ha cambiado alineaciones, pausado carreras y transformado escenas enteras del rock mexicano, pero no ha logrado romper el núcleo de Fobia.

Cuatro décadas después de su formación, la agrupación regresó a Guadalajara para arrancar oficialmente la gira con la que celebran sus 40 años de historia, una noche donde la nostalgia convivió con la energía intacta de una banda que todavía encuentra placer en tocar junta.

Fobia inicia gira 40 años en Guadalajara

La cita fue en el Auditorio Telmex, donde poco después de las nueve de la noche comenzó a sonar un sampleo de “Veneno Vil”.

Bajo una iluminación tenue aparecieron Paco Huidobro, Leonardo de Lozanne, Iñaki, El Cha y Elohim Corona, el nuevo integrante en la batería. Vestidos con trajes de tonos sobrios, los músicos tomaron sus posiciones mientras el público respondía con gritos apenas reconoció los primeros acordes.

La canción explotó en el recinto y marcó el inicio de un recorrido por distintas etapas de la banda. Detrás de ellos, una enorme pantalla alternaba imágenes de volcanes, aves y visuales con el nombre de Fobia, además de primeros planos de cada integrante sobre el escenario.

Sin detenerse enlazaron “No Eres Yo” y “Plástico”, provocando las primeras grandes ovaciones de la noche. Leonardo apenas alcanzó a decir un breve “gracias” antes de continuar con “Pesadilla”, uno de los temas pertenecientes a la etapa del disco Destruye Hogares.

Más adelante, el vocalista tomó unos minutos para explicar por qué Guadalajara fue elegida como el punto de partida de esta nueva gira.

"Estamos oficialmente arrancando la gira de Fobia 2026 aquí en Guadalajara esta noche. Y no es una coincidencia que hayamos elegido estas dos ciudades para arrancar, que son Guadalajara y Monterrey

...Porque son las primeras dos ciudades que visitamos fuera de la Ciudad de México, y donde primero empezaron a haber seguidores de Fobia, clubes de fans que hasta el día de hoy siguen existiendo increíblemente".

Leonardo de Lozanne destaca vínculo especial con Guadalajara

El cantante continuó recordando el vínculo que la agrupación mantiene con la ciudad tapatía.

"Tenemos un cariño muy especial por esta ciudad, tenemos muchos buenos amigos, muchos de ellos están aquí esta noche. Les agradecemos por tanto que nos han dado estos años. Gracias, Guanatos".

Después llegó “Dios Bendiga a los Gusanos”, canción marcada por algunos problemas técnicos en la guitarra de Leonardo. Sin embargo, el momento quedó rápidamente atrás cuando anunciaron “La Iguana”, tema que no interpretaban desde hace tiempo.

“Hace mucho que no tocábamos esta, es especial para ustedes”.

Comentó el vocalista antes de arrancarla.

El concierto avanzó con “Caminitos hacia el cosmos”, “Dinosaurios”, “Corazón de caracol” y “No soy buen perdedor”, mientras un juego de luces cenitales acompañaba el ritmo de cada tema y ampliaba la atmósfera envolvente del show.

Uno de los elementos más llamativos de esta nueva etapa fue la incorporación de Elohim Corona en la batería. El músico, quien se convierte en el quinto baterista en la historia de la agrupación tras Gabriel Kuri, Jorge “Chiquis” Amaro, Jay de la Cueva y Mauricio Clavería, mostró una energía constante durante toda la presentación.

Sonriente, moviendo todo el cuerpo al tocar y agregando algunos arreglos poco habituales en el repertorio de Fobia, Elohim imprimió personalidad propia a canciones como “Descontrol”, donde utilizó doble bombo durante el cierre instrumental, recurso que fue celebrado por el público.

El repertorio también abrió espacio para canciones menos recurrentes en vivo como “Miel del escorpión”, “Vampiros”, “Regrésame a Júpiter”, “Sacúdeme”, “Fiebre”, “El Crucifijo” y “Pudriendo”, repasando así distintos discos y épocas de la banda.

En contraste con la efusividad del público y la energía de Elohim, Paco Huidobro mantuvo la presencia fría y calculada que ha definido buena parte de la identidad de Fobia.

Casi inmóvil por momentos, concentrado en su guitarra y atento a cada transición, el músico parecía conducir silenciosamente el rumbo del concierto desde un rincón del escenario.

La recta final se convirtió en una celebración colectiva cuando comenzaron a sonar clásicos inevitables como “2 Corazones”, “Más caliente que el sol” e “Hipnotízame”. Los celulares aparecieron de inmediato y las voces del público terminaron por cubrir varios fragmentos de las canciones.

Tras dos horas y media y 31 canciones, finalizó el concierto interpretado lo que inició todo su canción Microbito.


Héctor Navarro