IA fobia, ¿Por qué tememos a la inteligencia artificial?
Ante la IA, nos movemos de forma errática entre la fascinación ciega y un pánico abstracto a esa tecnología. Foto: Mason C/Unsplash.




Redacción. 

Los verdaderos riesgos no provienen de que la IA pueda rebelarse contra los humanos y los sustituya, destruya o esclavice, sino del desconocimiento acerca de cómo funciona esta tecnología, qué elegimos delegarle y de la falta de criterio, seguridad o ética al utilizarla, según una especialista que desactiva los temores irracionales a esta revolución tecnológica.

“La rapidez del desembarco de la IA en nuestra cotidianidad ha generado una paradoja social: nos movemos de forma errática entre la fascinación ciega y un pánico abstracto a ser sustituidos, convirtiéndonos a menudo en sujetos pasivos de una revolución que no comprendemos”, advierte la ingeniera Manuela Delgado.

Para Delgado, “es ciencia ficción la idea de una IA con voluntad propia que decide ‘tomar el control’ al estilo de lo que sucede en las películas de la saga ‘Terminator’, ya que eso requeriría una forma de conciencia e intencionalidad que ningún sistema actual posee ni está cerca de poseer”.

También “es una fantasía pensar que existe una IA con intenciones personales hacia ti, que te entiende y es tu amigo/a, así como creer que tu valor profesional desaparecerá porque una máquina pueda generar un texto o una imagen”, destaca.

IA fobia, ¿Por qué tememos a la inteligencia artificial?

Es fantasioso pensar en una inteligencia artificial con intenciones personales, que nos entiende y es nuestra amiga. Foto: Thomas Claeys/Unsplash.

La IA y la brecha de alfabetización digital

“El reto está en conseguir el equilibrio entre regulación e innovación”, señala Delgado, refiriéndose a continuación a “otro riesgo, menos comentado: la brecha de alfabetización digital”.

“Quien entiende cómo funciona una IA, recibe formación y comienza a usarla, tiene ventaja frente a quien la usa a ciegas o la rechaza por miedo, y esa brecha se está convirtiendo en una nueva forma de desigualdad social”, enfatiza.

Para Delgado, “lo que sí es ciencia ficción es la idea de una IA con voluntad propia que decide ‘tomar el control’ al estilo de lo que sucede en la saga fílmica ‘Terminator’ “, ya que “eso requeriría una forma de conciencia e intencionalidad que ningún sistema actual posee ni está cerca de poseer”.

“El peligro (de la IA) no viene de que la máquina quiera algo; viene de que las personas y organizaciones que la diseñan y la despliegan no asuman su responsabilidad”, enfatiza.

En lo que se refiere al uso de la IA por parte de particulares, trabajadores y profesionales, Delgado considera que

“es fantasía pensar que existe una inteligencia artificial con intenciones personales hacia ti, que te entiende y es tu amigo/a, así como creer que tu valor profesional desaparecerá porque una máquina pueda generar un texto o una imagen”.

“El aporte de valor de una persona en una profesión o la sociedad no la puede eliminar una máquina porque entonces estaríamos en un escenario en el que las personas seríamos meros engranajes mecánicos, y no es así”, señala con rotundidad.

“Esa narrativa catastrofista ‘vende’ y promueve el miedo, pero no describe lo que ocurre en la realidad del día a día de una persona que usa estas herramientas con criterio”, apunta.

Delgado sostiene que “cuando la IA se usa con un propósito claro y entendiendo como utilizarla, no solo nos ayuda a hacer más cosas siendo más productivos, sino también a efectuar aquellas tareas en las que aportamos más valor, como profesionales y como personas”.

El temor al cambio y a perder el empleo

“El riesgo no es que `la IA te quite el trabajo´ de un día para otro como si fuera un ente monolítico”, señala Delgado, explicando que el avance de esta tecnología en el ámbito laboral es más sutil.

El problema radica en que “la automatización progresiva de tareas concretas dentro de una profesión obligará a una reconversión de habilidades que muchas personas no están preparadas para afrontar porque nadie les ha explicado ese proceso con honestidad”, según advierte.

IA fobia, ¿Por qué tememos a la inteligencia artificial?

En muchas personas esté surgiendo un temor irracional a la IA debido a la proliferación de pronósticos catastrofistas. Foto: wayhomestudio/Magnific.

Desde una perspectiva histórica, esta ingeniera señala que “cada salto tecnológico —la imprenta, la electricidad, internet— generó pánico social, pero en todos los casos la adaptación fue posible cuando hubo formación y tiempo, y no cuando hubo prohibición o negación”.

Delgado admite que “es lícito tener miedo al cambio”, pero enfatiza que “es responsabilidad de las organizaciones e instituciones ayudar a vencer ese miedo para poder avanzar”.

La atrofia del criterio personal

Otro riesgo que esta experta considera real y “en el que las personas tenemos mucha responsabilidad, es la atrofia del criterio propio, que conduce a delegar nuestro pensamiento crítico en una herramienta de IA en vez de usarla para ampliarlo”.

“Si delegamos en las máquinas las decisiones porque nos da ‘pereza’ pensar, entonces ¿Quién está generando el riesgo: la tecnología o nosotros mismos?”, invita a reflexionar.

Para Delgado “el tiempo de exposición a la IA es fundamental, (para disipar dudas, desconocimientos y temores), y en algunos casos, incluso puede ser beneficioso”.

Por ejemplo, “el simple hecho de hablar en alto reduce por sí solo la sensación de soledad, y (el diálogo) es algo que puede proporcionarnos una máquina con IA”, asegura.

“Eso sí: hablarle a un dispositivo que nos contesta puede ser beneficioso, pero siempre que sea durante un tiempo limitado. Si la persona se excede o abusa de esta interacción, los efectos son los contrarios, ya que puede hacer que tienda al aislamiento”, advierte.

IA fobia, ¿Por qué tememos a la inteligencia artificial?

La ingeniera Manuela Delgado es consultora en innovación y divulgadora tecnológica, especializada en inteligencia artificial. Foto: archivo de la autora.

El paradigma de la ‘persona aumentada’

Para adoptar una actitud realista, positiva y fructífera ante la IA y desactivar una posible 'IA fobia', Delgado recomienda aplicar el concepto de “la persona aumentada” con el que cierra su libro.

“No se trata de competir con la máquina ni de rendirse a ella, sino de usarla para ampliar nuestro propio criterio, nuestra propia voz y nuestro propio trabajo”, postula.

Señala que “el miedo a la IA casi siempre se alimenta de desconocimiento”.

  • Por eso, en lugar de tener miedo o un entusiasmo ciego, conviene profundizar en la alfabetización digital, ya que “usar las herramientas de IA de forma práctica, en algo pequeño y concreto, es el mejor antídoto contra el pánico y contra la fascinación acrítica”, según explica.

También aconseja “mantener nuestro criterio propio como filtro, ya que la IA propone, y tú decides. No es una autoridad, es una herramienta de apoyo a tu juicio, no un sustituto de éste”.

Por último, Delgado recomienda que la alfabetización digital no sea en soledad, sino que aprendemos acerca de la IA en comunidad, compartiendo dudas y asumiendo que no hace falta tener un perfil técnico para entender lo esencial de esta tecnología”.

“Sin miedo y con criterio”: esa es la actitud que Manuela Delgado recomienda mantener ante la IA según concluye.

Daniel Galilea.