El drama de la inmigración y la tala de árboles en México llega al Festival de Málaga
El cineasta Joaquín del Paso (d) director de El jardín que soñamos, protagonizada por Carlos Esquivel, durante la presentación de la cinta este viernes en el Festival de Cine de Málaga/ Foto: EFE




Málaga, España. 

Durante la pandemia, los bosques mexicanos, asediados por los grupos clandestinos de la tala de árboles, sirvieron de acogida para muchos inmigrantes, sobre todo haitianos, una realidad poco conocida que el cineasta Joaquín del Paso plasmó en 'El jardín que soñamos', un drama "muy sensorial" hecho para verse "en pantalla grande".

El paralelismo entre migración humana y mariposas Monarca

La historia encuentra además su paralelismo con las migraciones de las mariposas Monarca, que cruzan esos bosques y algunas mueren en el camino, explica Del Paso en una entrevista con EFE

en el marco del Festival de Cine de Málaga, donde la cinta compite en la sección oficial junto a otros 22 trabajos, 10 de ellos latinoamericanos.

'El jardín que soñamos' lleva al espectador a un bosque mutilado por la tala de árboles, donde una familia de inmigrantes haitianos intenta echar raíces.

El proyecto fue "una unión de muchas cosas que pasaron al mismo tiempo", recuerda el cineasta, que durante la pandemia se mudó al Parque Nacional Desierto de los Leones, una reserva de pinos dentro de la Ciudad de México,

donde empezó a conectar con el bosque "de una forma muy personal".

"Mientras mucha gente estaba encerrada, yo estaba ahí, en contacto increíble con la naturaleza. Y empecé a darme cuenta de los problemas que tienen los bosques mexicanos. Hay mucha gente que los ocupa para vivir ilegalmente y hay mucha tala ilegal", señala.

Al mismo tiempo, las fronteras con Estados Unidos estaban cerradas y el flujo migratorio se detuvo en México. "Empezamos a ver cada vez más migrantes de muchas nacionalidades, sobre todo haitianos,

que ocuparon una plaza completa en la capital del país durante más de un año. De pronto aparecieron y nos hicieron ver una realidad que siempre había estado ahí".

La unión de esas dos problemáticas y el conocimiento de que la mariposa Monarca había sido declarada especie en peligro de extinción estableció el paralelismo: "Era la metáfora de dos migraciones que se unen en un bosque dominado por la avaricia".

Rodaje exigente y uso del creole para reflejar la realidad haitiana

Una película de dos caras rodada en creole

La película se filmó en el bosque de la mariposa Monarca al que esta especie llega cada año, y fue un rodaje "durísimo". "Filmábamos a casi 4.000 metros de altura. Todo fue muy exigente físicamente para el equipo, porque intentábamos capturar lo más real posible:

la niebla, la lluvia, la luz baja. Es una película muy de los elementos", recuerda Del Paso.

Tiene dos caras, puntualiza, "por un lado habla de la familia y de los momentos dulces; por otro, de la supervivencia y de las fuerzas que intentan romperlo todo".

"Creo que refleja dos partes de mi personalidad: una más dulce y sensible y otra interesada en la crítica social, en las estructuras de poder y en los temas ambientales".

Y "era fundamental que la película estuviera rodada en creole (la lengua nativa de Haití), porque el francés es la que se les impuso históricamente. El creole es la lengua real de la gente allí".

Por eso,"dirigir fue difícil porque tuvimos que hacerlo en francés con un intérprete, y yo no hablo francés", explica.

'El jardín que soñamos' está protagonizada por actores haitianos; Nehemie Bastien, en el papel de la madre de la familia; Faustin Pierre, el padre, y las dos pequeñas hijas: Kimaëlle Holly Preville y Ruth Aicha Pierre Nelson.

Bastien vive en Puerto Príncipe "y ha dicho muchas veces que no quiere irse de allí, aunque podría hacer carrera en Francia, mientras que Pierre es profesor de francés en Ciudad de México.

Kimaëlle, la más pequeña de todos, cruzó el Darién en el vientre de su madre. "Nació en México, pero su madre estaba embarazada durante ese viaje. Ahora va a la escuela y el padre ha encontrado trabajo".

Un buen momento para el talento en México

Del Paso reconoce que en México hubo "años complicados" durante el gobierno de Manuel López Obrador, "cuando la cultura quedó en último lugar, pero ahora hay interés en recuperar esos fondos".

"El gran problema sigue siendo la exhibición, el público mexicano ve muy poco cine mexicano, están más influenciados por las producciones de Estados Unidos", explica.

Y, además, "las plataformas han cambiado mucho los hábitos. Pero también hay mucho talento en México, tanto en cine como en series y la calidad técnica es muy alta", concluye.