La pesada carga de la deuda estudiantil entre los jóvenes británicos
Imagen Ilustrativa de Nicola Barts




Londres, Reino Unido.

"Castigada por estudiar": a los 22 años, Gina Tindale, comienza su vida profesional con una deuda de 90.000 libras (120.000 dólares). Graduada en Literatura Inglesa por la Universidad de Newcastle, no tuvo más opción que endeudarse para pagar su matrícula.

Esta situación ya no es excepcional en Reino Unido, donde muchos piden reformar un sistema considerado injusto.

Proveniente de un entorno humilde, Gina debe abordar endeudada el inicio de su vida laboral, pese a trabajos ocasionales durante sus cuatro años universitarios.

"Desde siempre, el gobierno nos decía: 'Vayan a la universidad, inviertan en su futuro. Seguro que será beneficioso'. Al final me están castigando con un préstamo estudiantil exorbitante, sin mencionar los intereses", afirma a AFP.

Junto con varias decenas de jóvenes en la misma situación, Gina se reunió el miércoles con diputados del Parlamento británico para defender la causa de los 1,5 millones de estudiantes que cada año contraen préstamos para financiar sus cursos.

El jueves, una comisión parlamentaria anunció que iniciará una investigación sobre el funcionamiento de los préstamos estudiantiles.

El sistema "ha generado un amplio descontento" y es necesario examinar si algunas reglas "colocan injustamente la carga sobre los jóvenes", indicó su presidenta, Meg Hillier.

¿Cómo proyectarse?

Según el Institute for Fiscal Studies, los jóvenes graduados tienen, en promedio, una deuda de 70.000 dólares.

Cuando empiecen a trabajar deben devolver el 9% de sus ingresos si superan las 28.470 libras (38.000 dólares) anuales, aproximadamente un 20% más que el salario mínimo.

Pero no pagarán nada si sus ingresos son menores que esa cantidad.

Cuando contrajo su préstamo, Elliot Briffa, de 23 años, graduado en Ciencias Políticas en Mánchester en 2024, no había comprendido plenamente las consecuencias.

"Las principales preocupaciones cuando eres estudiante es si puedes comer y pagar el alquiler", cuenta.

Pero ahora, con una deuda de 90.000 dólares, se preocupa por su futuro.

"¿Cómo puedo empezar a ahorrar? También es imposible pensar en pedir una hipoteca", se pregunta.

La pesada carga de la deuda estudiantil entre los jóvenes británicos

Imagen Ilustrativa de Pavel Danilyuk

Reforma

El sistema de préstamos estudiantiles enfrenta una crítica casi unánime, y todos los partidos políticos proponen reformarlo.

Los problemas comenzaron a subir después de 2012, cuando el gobierno conservador triplicó las tasas de matrícula a 9.000 libras (unos 12.000 dólares) por año.

En la actualidad, las tasas alcanzan las 9.535 libras (unos 12.780 dólares).

Además del préstamo otorgado por un organismo público para cubrir estos gastos, los estudiantes pueden obtener uno adicional del mismo organismo para financiar sus dispensas diarias, hasta 10.500 libras anuales (unos 14.000 dólares).

Para Alex Stanley, vicepresidente del sindicato estudiantil NUS, hay que descongelar el umbral de ingresos que activa los pagos, reducir la tasa de interés de los préstamos (fijada en 6,2% para la mayoría de estudiantes que ingresaron antes de julio de 2023) y también el porcentaje de reembolso.

Que "tiene un impacto considerable en la vida cotidiana" de los jóvenes graduados, en un contexto de aumento generalizado del costo de vida.

"Si el gobierno no actúa, decepcionará a toda una generación de jóvenes. Esto no solo es un error, sino también un mal cálculo electoral", advierte.

El gobierno laborista anunció el año pasado la introducción de becas de hasta 1.000 libras (1.340 dólares) anuales a partir de 2028 para los más desfavorecidos, pero solo para carreras consideradas "prioritarias" en términos de competencias para la economía.

El primer ministro británico, Keir Starmer, también prometió a fines de febrero "estudiar formas" de hacer el sistema "más justo".

Aunque aún no compara la situación con la de Estados Unidos, donde las deudas estudiantiles pueden alcanzar cientos de miles de dólares, Alex Stanley advierte que Reino Unido debería ver lo que ocurre al otro lado del Atlántico "como advertencia".

  • El riesgo a largo plazo es que menos jóvenes, especialmente de entornos humildes, accedan a la universidad, ya que "no la verán como un camino posible para ellos", se preocupa Elliot Briffa.