Guadalajara, Jalisco
A las once y media de la mañana, el miedo ya acompañaba el reclamo de agua limpia. Los grupos encargados de la seguridad de la segunda movilización ciudadana llamaban a no caer en provocaciones y a evitar enfrentamientos con posibles provocadores.
En el Parque Rojo, familias que llegaron para exigir un servicio básico encontraron otra preocupación: personas con el rostro cubierto, vestidas de negro y algunas con camisetas de Chivas, Atlas y Leones Negros.
Entre gritos de “¡Fuera, fuera, fuera!”, “¡Descúbranse el rostro!” y “¡No a la provocación!”, los manifestantes exigieron su salida y los retiraron de la parte delantera del contingente.
Esto provocó que comenzaran a lanzar petardos en el Parque Revolución y a romper los vidrios de un vehículo.
Los asistentes identificaron al menos tres grupos de choque. Su presencia encendió las alertas entre quienes todavía tenían presente la violencia y las detenciones del domingo anterior en Casa Jalisco.
Había adultos mayores, mujeres, jóvenes, niñas y niños. Querían marchar, pero temían quedar atrapados en otra confrontación.
Ante la falta de garantías, los organizadores detuvieron durante casi dos horas la salida del contingente. La incertidumbre se extendió entre el Parque Rojo y el cruce de Juárez y Federalismo.

Foto: Antonio Ramirez
Mientras unos esperaban, otros observaban a quienes llevaban palos y tubos. La pregunta era cómo avanzar sin poner en riesgo a las familias.
Finalmente, el reclamo por el agua abrió paso a la marcha.
“El agua no se vende, se cuida y se defiende”, se escuchaba mientras los contingentes caminaban hacia el centro de Guadalajara.
Detrás de cada consigna había una experiencia: meses de agua turbia, malos olores y desconfianza al abrir la llave.
Una vecina de Lagos del Country llevó una muestra del agua que recibe en casa. Otra habitante de Zapopan denunció tres años con agua sucia y la suspensión del servicio durante esta semana.
Pero, a lo largo del recorrido, la violencia volvió a irrumpir.
Hubo cristales rotos, daños a comercios y pintas. Frente a Palacio de Gobierno lanzaron petardos y artefactos caseros.

Foto: Isaura López
Las detonaciones alimentaron el temor de quienes habían acudido a manifestarse pacíficamente.
Los propios ciudadanos confrontaron a quienes causaban destrozos e intentaron apartarlos. Una pancarta, frente a la puerta principal de Palacio de Gobierno, resumía ese esfuerzo: “No a la confrontación”.
Las vallas de Palacio terminaron derribadas. También hubo lanzamiento de pintura, jitomates y huevos contra el inmueble.
Después de más de seis horas de jornada, personas señaladas por los manifestantes como ajenas a la movilización prendieron fuego a puertas de Palacio de Gobierno y del Congreso de Jalisco.

Foto: Isaura López
Las imágenes captadas durante esta cobertura muestran llamas al pie de la puerta de Palacio, vallas amontonadas, muros pintados y ventanas con cristales rotos.

Foto: Isaura López
A las seis y cuarto de la tarde, los destrozos en Palacio de Gobierno continuaban.
Desde las once y media de la mañana hasta esa hora habían transcurrido seis horas con una hora de miedo, reclamos y tensión.
- La jornada dejó daños en el centro de Guadalajara y una exigencia pendiente para las familias: recibir agua limpia y poder reclamarla sin miedo.
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