Sergio García enfrenta momento crítico en Masters Augusta y genera dudas sobre su futuro
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España.

El golfista español Sergio García constató en el reciente Masters de Augusta que, a sus 46 años, atraviesa el momento más delicado de su larga trayectoria, lo que le ha llevado a abrir interrogantes sobre su futuro por su mal juego y por la falta de soluciones para remediarlo.

Sergio García y sus declaraciones sobre el futuro

“Nos vamos acercando, cada vez estamos más cerca” fue la enigmática frase que lanzó el pasado viernes Sergio García en el ecuador del primer ‘major’ de la temporada, acompañado de un gesto como de colgar la bolsa de palos, y que generó diversas interpretaciones, como una posible retirada.

Profesional desde 1999, con sólo 19 años, ‘El Niño’ atesora una de las trayectorias más exitosas del golf español, al haber sido uno de los cuatro jugadores, junto con Severiano Ballesteros, José María Olazábal y Jon Rahm, que han ganado algún torneo grande.

En su caso, fue en 2017, la chaqueta verde de Augusta, el mismo escenario donde el pasado fin de semana sembró de dudas sobre su estado de forma.

“Ahora mismo me pongo sobre la bola y espero que no me dé un patatús mientras hago el ‘swing’. Y después, a rezar para que la bola salga más o menos recta

(…) Pegarle como le estoy pegando me trae pensamientos que no son de los más bonitos”, describió lo que supone enfrentar un ‘tee’.

Su funesto relato no quedó ahí. “Te vas a dormir y te despiertas a las cuatro de la mañana teniendo pesadillas por algunos otros golpes que has pegado (…) Es una hazaña poder pasar el corte jugando tan mal o con sensaciones tan malas”, apostilló el de Borriol (este de España), quien quedó antepenúltimo con +8 de los 54 participantes que acabaron el torneo.

Reacciones y contexto del rendimiento de Sergio García

Como epítome del calvario padecido en Augusta, García se enfureció al comienzo de la última jornada, en la que compartió ronda con Rahm, al golpear su ‘drive’ primero contra el césped y luego contra una nevera de bebidas, lo que le valió una amonestación y numerosas críticas de analistas.

Un comportamiento del que admitió no estar orgulloso, pero que ha protagonizado en varias ocasiones, como el pasado año en el Abierto Británico.

García no se plantea buscar ayuda externa, al considerar que es su cabeza la que primero debe descifrar lo que le pasa.

“A lo mejor mis expectativas son incorrectas porque son las mismas que cuando tenía 25 años”.

Reflexionó el castellonense, quien conserva el récord de puntuación del equipo europeo en la Copa Ryder y tiene a sus espaldas un centenar de ‘majors’.

También lo achaca a su descontento con la madera 1, el golpe con el que más cómodo se ha sentido siempre. “Y si no pego bien con el ‘drive’, mi juego entero se viene abajo porque me quita toda la confianza”, admite.

A juicio de Rahm, amagar con la retirada es algo que “se dice en caliente”, pero está convencido de que su amigo tiene “talento de sobra" para seguir en activo.

“Es capaz de hacerlo muy bien y tiene la calidad. Mi consejo es que, entre comillas, no diga más chorradas de esas y que se concentre en qué puede hacer para volver a ese camino bueno”.

Dijo el exnúmero uno del mundo tras la reflexión del castellonense.

Las dudas sobre su estado de forma se remontan a hace bastantes meses. En Madrid, donde puso el broche a la anterior campaña en octubre, ya fue elocuente.

“No da la sensación de que sean golpes de profesional. Estoy jugando de maravilla, pegándole muy bien a la bola, con mucha confianza y llego al torneo y hay varios momentos en los que no sé lo que hago”.

Confesó.

Su pretensión es mantener su agenda de torneos, que pasa por México desde este jueves, cuando se retoma el calendario de LIV, el circuito saudí donde compite desde su inicio en 2022 y donde ha ganado dos títulos -Valderrama (julio de 2024) y Hong Kong (marzo de 2025)-.

A comienzos de 2026, el capitán del equipo español de los Fireballs renovó con LIV por otros cuatro años, con lo que su horizonte en activo se extendería hasta los 50, una frontera simbólica en la que algunos jugadores dan su salto a los campeonatos de veteranos.

El único ‘major’ donde este curso podría volver a competir sería en julio en el Abierto Británico, el torneo que siempre ha soñado ganar, aunque necesitaría pasar por la fase de calificación, pues en el ránking mundial está muy alejado, en el puesto 310.

Sin embargo, el castellonense se muestra muy pesimista en lograr billete. “Tal y como estoy jugando, es prácticamente imposible que lo consiga. Primero hay que encontrarse”, sostiene.