Madrid, España.
Los 'superchips' de Inteligencia Artificial (IA) llegan a los ordenadores personales (PC) en un momento de tensiones en la cadena global de suministro de estos componentes por las enormes necesidades de energía y la limitada oferta de elementos clave monopolizados por un puñado de empresas.
La adopción de la IA en el mundo avanza a buen ritmo y podría dar un salto adicional con la decisión del gigante estadounidense Nvidia de entrar en el mercado de los PC para competir con Intel.
Según un informe del Microsoft AI Economy Institute, el 17,8 % de la población mundial en edad de trabajar utilizaba ya la IA al cierre del primer trimestre, frente al 16,3 % a finales de 2025.
Se espera que la industria de los semiconductores, un sector clave para el desarrollo de la IA, facture este año 975.000 millones de dólares (840.000 millones de euros), un 26 % más que en 2025, según un informe de la consultora Deloitte.
Sin embargo, las necesidades de energía, la escasez de elementos básicos, como el cobre, y el reducido número de empresas en ciertos segmentos amenazan con frenar este pujante y complejo sector.
Por ejemplo, para que la compañía taiwanesa TSMC pueda imprimir los circuitos diseñados por Nvidia, necesita las maquinas que fabrica la compañía holandesa ASML y las obleas de silicio monocristalino que monopolizan cinco empresas.
Cuellos de botella
Numerosos informes de consultoras y agencias de calificación coinciden en que el acceso a la energía eléctrica se ha convertido en la restricción más crítica para el sector.
Los centros de datos requieren un suministro masivo. La escasez de transformadores de alta tensión y el riesgo de un déficit en el suministro mundial de cobre amenaza con frenar la expansión de las instalaciones de supercomputación.
La mitad de los centros de datos proyectados en EE.UU. y Europa sufren ya retrasos ligados al suministro energético.
Por ello, empresas como Microsoft, Amazon o Google han firmado contratos para reactivar centrales nucleares o construir reactores modulares pequeños.
Además, la producción de componentes es muy vulnerable por la concentración geográfica de su cadena de suministro.
Según un informe de Moody's, "la presencia de cuellos de botella estructurales en materiales, equipos y redes de proveedores" puede limitar el desarrollo del sector.
La agencia de calificación incide en el segmento de los semiconductores, donde TSCM cuenta con una cuota de mercado próxima al 70 %.
Además, existe otro cuello de botella al final de la línea de producción, el llamado empaquetado avanzado.
Las unidades de procesamiento (GPUs) avanzadas son un rompecabezas donde se deben soldar los chips junto a módulos de memoria de alta velocidad, que también son escasos.
Fabricantes como SK Hynix, Samsung y Micron tienen su producción agotada hasta finales de 2026.
El ecosistema de la IA
El ecosistema de la inteligencia artificial está estructurado como una pirámide interdependiente: los fabricantes de 'hardware' sostienen a las plataformas en la nube, quienes alojan los modelos de software para empresas y particulares.
En el ámbito de las infraestructuras destaca Nvidia, que diseña arquitecturas de chips para los centros de datos. Otros actores fundamentales son ASML, que posee el monopolio global de las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV), esenciales para que los fabricantes graben los microchips más avanzados; y TSMC, que fabrica los diseños de Nvidia o Apple.
Sólo dos competidores aspiran a hacerse con una parte del pastel: Samsung Foundry e Intel Foundry.
Aunque ambas cuentan con las máquinas de ASML, TSMC dispone de ventajas competitivas difíciles de igualar, como su experiencia o su neutralidad comercial.
Las infraestructuras en la nube y la capacidad de computación también juegan un papel básico en el desarrollo de la IA, con empresas como Microsoft (Azure), Alphabet (Google Cloud) o Amazon Web Services (AWS).
Los desarrolladores de modelos de IA utilizan la capacidad de estas empresas para diseñar sus productos. Destacan en este capítulo compañías como OpenAI (GPT), Anthropic (Claude), Meta (Facebook) o Google DeepMind.
Otra función clave, la producción de obleas de silicio, está en manos de cinco empresas que controlan el 90 % del mercado: Shin-Etsu Chemical y Sumco (de Japón), GlobalWafers (Taiwán), SK Siltron (Corea del Sur) y Siltronic (Alemania).
Más abajo aún en la cadena de suministro se llega a otro eslabón extremadamente concentrado: la fabricación de cuarzo de alta pureza, que se utiliza para fabricar los crisoles en los que se funde el silicio.
- Aunque el cuarzo es un mineral muy común, el más puro procede casi en su totalidad de Spruce Pine, en Carolina del Norte (EE.UU), y lo explotan dos empresas que concentran más del 90 % del mercado.
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