Happy Birthday Marilyn, Happy Birthday Mrs. Norma Jeane
Fotografía de Marilyn Monroe, realizada por Bert Stern, en la exposición Retratos del siglo XX, una selección de imágenes realizadas por los grandes maestros de la fotografía contemporánea EFE/Nacho Gallego




CINE

Marilyn Monroe cumple cien años y el mundo sigue enamorado de ella. Quizás porque en su mirada siempre podemos encontrar un reflejo de nuestras propias soledades y deseos. Pero qué sabemos de aquella mujer que vivió detrás de la actriz más rubia platina que convirtió la vulnerabilidad en erotismo

Nadie sabe cómo hubiera envejecido Marilyn Monroe de haber vivido más de 36 años. Podemos imaginar el rostro que habría tenido a los 70 u 80 años, con la IA, pero no cómo hubiera sido su vida, las huellas de aquella mujer, de la belleza tan brillante, tan luminosa como universal. 

Tal vez por eso sigue intacta. Murió antes de enfrentarse a la decadencia inevitable que humaniza a los mitos.

Nunca veremos a una anciana llamada Marilyn Monroe porque permanece atrapada para siempre entre el resplandor y la fragilidad, entre el deseo de todos y la tristeza que hoy, cien años después de su nacimiento, el mito platino continúa joven, intacta, desafiando al tiempo

Marilyn no nació Monroe, sino que fue esculpida por el deseo de una nación, que necesitaba un mito para sobrevivir a su propia decadencia y rigidez.

La meca del cine moldeó su apariencia, su voz y su biografía para crear un símbolo que eclipsó a la mujer que había detrás, mientras el país la utilizaba como un bálsamo cultural en una época marcada por el conservadurismo y las tensiones de la Guerra Fría. 

Happy Birthday Marilyn, Happy Birthday Mrs. Norma Jeane

Fotografías de la exposición "Marilyn. Getty Images Gallery", que por primera vez se expone en España, en la sala Revilla de Valladolid, coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte de la actriz, y dentro del programa de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI). EFE. NACHO GALLEGO

El 1 de junio de 1926, en Los Ángeles, una mujer llamada Gladys Pearl Baker dio a luz a Norma Jeane Mortenson. Fue una niña que creció entre hogares de acogida y silencios prolongados, una huérfana de ese Sueño Americano que entró y salió como pudo fabricarse su propio destino.

Su imagen —ese cabello que parece retener la luz del sol y unos labios rojos, una invitación a la pasión y al drama al mismo tiempo— es el logotipo de la sensualidad y vulnerabilidad pueden ir en el mismo paquete. 

Debajo de esa máscara de ingenuidad, de simpleza impostada, que Hollywood intentó imponer, latía una mujer -afirman quienes la conocieron y biografiaron- inteligente y de voluntad inquebrantable, y que todo lo demás fue alimentar al tópico para embellecer una cliché dado de antemano. 

Rostro inmortal de Hollywood 

Happy Birthday Marilyn, Happy Birthday Mrs. Norma Jeane

Tony Curtis y Marilyn Monroe en una escena de la película 'Some like it hot' proyectada por el cincuenta aniversario de la muerte de Marilyn Monroe, el 5 de agosto de 2012. EPA/ASM

Cuando la cámara la descubrió en una fábrica de municiones durante la Segunda Guerra Mundial, no encontró solo una cara bonita; encontró una luminiscencia natural.

Que Marilyn poseía una relación química con la lente nadie lo duda. Fue esa capacidad de fotogenia absoluta lo que la convirtió en el primer gran producto de consumo, que ahora llamamos global, pero también la primera prisionera de su propia imagen.

En el apogeo de su carrera, en los años cincuenta, Marilyn Monroe representaba la libertad que Estados Unidos aún no se atrevía a confesar. Mientras el país se refugiaba en el puritanismo de la posguerra, ella era la encarnación del deseo desinhibido.

Sin embargo, su grandeza no radicaba solamente en su belleza evidente, sino en su técnica

Con una fugaz carrera cargada de todas las especulaciones, títulos icónicos y portadas de revista, nadie encarnó el ideal de estrella de Hollywood como la Monroe, hasta el punto de que su talento quedó a menudo opacado por su imagen sexualizada y por las noticias, fakes o no, (entonces todo valía para alimentar al personaje) algo contra lo que se rebela, por ejemplo, la Cinemateca francesa en el centenario de su nacimiento. 

Lo ha hecho con la exposición 'Marilyn Monroe: ¡100 años!', en su sede de París y que repasa, a través de fotografías, documentos, objetos personales, prendas de ropa originales y, sobre todo, de extractos de sus películas, la trayectoria de aquella Norma Jeane Mortenson (Los Ángeles, 1926-1962) que nunca pudo ser. 

Porque Marilyn era una estudiosa del Method Acting, una alumna de Lee Strasberg que buscaba la verdad emocional en cada toma. Películas como "Bus Stop" o "The Misfits" (Vidas rebeldes) nos devuelven a una intérprete capaz de una delicadeza desgarradora, alguien que podía robarle el plano a Clark Gable o Laurence Olivier.

Pero la belleza de Marilyn siempre tuvo ese tinte turbio de lo bonito y triste a la vez. Su vida fue una búsqueda frenética de amor y validación en los lugares equivocados: en los brazos de héroes del deporte como Joe DiMaggio, del dramaturgo Arthur Miller, al que se rindió deseosa de adquirir cultura...o en los pasillos del poder político.

Happy Birthday Marilyn, Happy Birthday Mrs. Norma Jeane

Los admiradores de Marilyn Monroe podrán adquirir varios recuerdos y artículos de su propiedad, durante una subasta en Las Vegas y que recaudará fondos para Amnistía Internacional (AI). EFE/Julien's Auctions

Cada uno de sus matrimonios y romances fue un intento de Norma Jeane por encontrar el ancla que Marilyn le había arrebatado. El mito se alimentaba mientras la mujer se quedaba exhausta.

Hasta el mismo Andy Warhol, admirador y amigo, la convirtió en ese machacona imagen del arte pop, multiplicando hasta el aburrimiento su rostro en colores eléctricos para recordarnos que la celebridad es una forma de repetición infinita. 

Madonna, Lady Gaga y Rihanna han bebido de su estética. Sin embargo, ninguna ha logrado replicar ese misterio esencial -no se sabe cual- que Marilyn proyectaba en cada fotograma.

Con ella la fama se convirtió en una especie de conversación entre el espectador y la pantalla, y ella poseía ese natural "no se qué" de susurrar al alma de quien la miraba.

Hoy, la vemos en las redes sociales, en camisetas, en subastas de vestidos que alcanzan precios astronómicos. Pero, ¿dónde está la verdadera Marilyn? Quizás esté en la mirada perdida que nos regala en "The Seven Year Itch", justo antes de que el aire del metro eleve su vestido blanco. O tal vez en las grabaciones donde se la escucha leer poesía de Walt Whitman, revelando a la mujer entusiasta por aprender..., algunos aseguran que Marilyn era una lectora voraz, una mujer que leía a Joyce y Freud. 

Happy Birthday Marilyn, Happy Birthday Mrs. Norma Jeane

Una de las fotografías de la exposición "Getty Images Gallery", en una exposición coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte de la actriz, dentro del programa de la Semana Internacional de Cine de Valladolid EFE. NACHO GALLEGO

La muerte de Marilyn el 5 de agosto de 1962, con tan solo 36 años, fue el último acto de su transformación en leyenda. Su muerte dejó un vacío que Hollywood nunca pudo llenar, creando un género propio, el de la "Marilynology", una mezcla de admiración estética, teoría conspirativa y duelo colectivo que no cesa.

Un siglo después, el mundo sigue esperando verla entrar con ese paso vacilante y esa sonrisa que parece pedir permiso para deslumbrarnos. Solo ella, y su compañera, Rita Hayworth, nos mostraron como el glamour es algo mas que apariencia, un vestido, una canción, o una manera de moverse...... sino ese don natural de iluminar con solo su presencia. 

Pero Marilyn fue también pionera, una mujer que fundó su propia productora para escapar del yugo de los grandes estudios. Fue una mujer que desafió -gracias a sus relevantes amistades y contactos en todos los campos- al racismo de la época al exigir que Ella Fitzgerald pudiera cantar en clubes donde los afroamericanos tenían prohibida la entrada. 

Esta gran diva nos invita a mirar más allá de imaginar su final, entre pastillas, la soledad de las noches entre llamadas nocturnas sin respuesta previas a la muerte.... porque lo que realmente merece celebración fue su vida.

A pesar de los abusos que sufrió, de las inseguridades crónicas y de la presión asfixiante de la industria, su nombre es hoy sinónimo de resplandor. Qué contradicción. 

  • En este aniversario, las calles de las grandes capitales se llenan de homenajes, pero el tributo más honesto sigue ocurriendo en el silencio de una sala cuando alguien descubre por primera vez Some Like It Hot (Con faldas y a lo loco), al verla aparecer con su ukelele, cantando "I Wanna Be Loved By You", entendemos que el tiempo no tiene poder sobre ella, que es -y será- presente eterno.