Día del Arte: impacto social y cultural según expertos y Unesco
Foto: EFE




España.

El 15 de abril es el día elegido dentro de esta larga lista de dias mundiales de la Unesco como Día del Arte, una jornada que pretende convertirse en un recordatorio del valor esencial de la creación artística en todas sus formas.

Y como el arte percute, con conciencia de ello o sin ella, en cada uno de nosotros, y como ello participa de crear una sociedad más humana.

Unesco designa Día del Arte en homenaje a Leonardo da Vinci

Este día rinde homenaje al nacimiento, el 15 de abril, del genio renacentista, Leonardo da Vinci, en 1452, mente lúcida y creativa, claro exponente de esa fusión entre ciencia, técnica, teoría y creación.

Esa capacidad humana de imaginar, transformar y conectar, una ocasión para detenerse frente a un lienzo, escuchar una composición, leer un poema o caminar por un edificio histórico y recordar que el arte no es algo accesorio, sino un centro presente en muchas de nuestras experiencias cotidianas.

Cada obra, más que un objeto para contemplar, es una invitación para entablar una conversación con lo invisible, lo posible, e incluso lo aún no dicho de nuestra propia humanidad.

Para Da Vinci la pintura no era solo una cuestión de destreza manual, sino un ejercicio del pensamiento: “La pintura es cosa mental”, subrayando que el acto de crear nace en la mente antes que en la mano, en el virtuosismo mayor o menor del pintor.

El arte, nunca ha sido un mero adorno que surge espontáneamente a lo largo de la historia sino un instrumento para interpretar, transformar e incluso transmitir una idea del mundo.

Un clásico como Ernst Gombrich lo definió como “el arte es una forma de dar sentido al mundo: más que un objeto estético, cada obra es un lenguaje que conecta épocas, culturas y experiencias humanas diversas".

El crítico británico John Berger partiendo de algo tan básico como “Ver precede a las palabras”, incide en que "la experiencia estética no es solo contemplación, sino un acto activo de interpretación, condicionado por la sociedad del momento, la política y la cultura en que vivimos".

Para los grandes artistas del siglo pasado, el arte fue también ante todo un acto de libertad.

Para Picasso “el arte limpia del alma el polvo de la vida cotidiana”, es decir, para una personalidad tan fuerte, dura y contradictoria, con tantas luces como sombras, el arte "no solo refleja la vida, sino que puede purificarla, elevarla y transformarla desde su raíz".

La pintura sueca, Hilma af Klint (+1944), una artista adelantada a su época, la mujer que exploró la abstracción mucho antes de que el arte moderno la canonizara, creó ya en 1906 pinturas profundamente abstractas y simbólicas, inspiradas por prácticas espirituales como la teosofía.

Pero consciente de que su obra no sería comprendida en su tiempo, dejó en su testamento que no la expusieran tampoco a su muerte, salvo que pasaran al menos 80 años.

De ahí que nadie conociera su obra hasta hace pocos años. Sus obras, cronológicamente anterior incluso al mismo Kandisnsky, padre teórico de la abstracción, plantean una pregunta, ¿cuándo una sociedad está preparada para una obra de arte?

La historia del arte no solo se cuenta a través de sus obras, sino además a través de ideas que desafiaron las formas tradicionales de mirar y entender la creación.

A menudo el arte moderno no gusta en el momento de su creación, pero tras décadas de "acostumbrar al ojo, a la sociedad a verlo" va siendo admitido, e ingresa en la Historia del Arte.

Eso pasó en todas las épocas, paso del Renacimiento al Barroco, y luego al Neoclasicismo, siempre ha habido rechazo al cambio, a otras estéticas.... aunque recordemos más las rupturas que supusieron las vanguardias de principios del XX, el impresionismo, expresionismo, (llamado en alemania, arte degenerado), cubismo, surrealismo o abstracción.

Teóricos y artistas clave en la evolución del arte moderno

Vasari, como el primer gran historiador del arte, sentó las bases del canon occidental al organizar la biografía artística como una herramienta para medir el progreso del genio, elevando la figura del artista de artesano a creador intelectual.

Pilar fundamental de la historiografía artística al introducir en el siglo XVI el concepto de progreso y evolución en el arte. Su aportación fue la creación de un canon basado en la biografía, donde el valor de una obra no solo residía en su belleza, sino en la genialidad individual del artista y su capacidad para superar a los antiguos a través de la técnica y la "manera".

Kandinsky, uno de los primeros en llegar a la abstracción, formuló una teoría de la pintura como lenguaje espiritual en De lo espiritual en el arte donde expuso que color posee un poder que influye directamente en el alma, y que la pintura puede operar de la misma manera que la música: "no representando objetos, sino evocando emociones y estados internos".

Aunque Henri Matisse no escribió tratados teóricos específicos como Kandinsky, su pintura y su pensamiento -compartidos a través de entrevistas y declaraciones-, como su conocida afirmación: “el color fue inventado para servir al espíritu", constituyen una teoría práctica esencial, donde el arte se entiende como experiencia sensorial profunda, como lenguaje que comunica directamente al espectador sin intermediarios.

La obra no debía ser imitación, sino una liberación, una afirmación y unas obras quieren alcanzar claridad emocional ya que la expresión pura del color y la forma. Su práctica pictórica encarnó la misma teoría del arte.

Otra gran voz en la teoría estética fue Theodor W. Adorno, para el que el arte verdadero no puede ser reducido a mercancía ni subyugado por la dictadura y capricho del mercado, porque su fuerza reside precisamente en su capacidad de representar lo inexistente, lo posible incluso lo no realizado, algo que abre horizontes de pensamiento.

En un contexto diferente, el ensayista .... John Dewey defendió el arte como experiencia integral. Para este pragmático el arte no estaba separado de la vida humana, sino que era una de sus manifestaciones más profundas, capaz de integrar sensación, percepción, emoción y acción en un mismo acto creativo.

Día del Arte: impacto social y cultural según expertos y Unesco

Foto: EFE

Ortega y Gasset y Claude Debussy forman un eje intelectual que permite rastrear la evolución del pensamiento estético desde el Renacimiento hasta la modernidad.

Ortega analizó precisamente la crisis de ese modelo humanista en su ensayo sobre la deshumanización del arte, donde utilizó la ruptura sonora de Debussy como el ejemplo perfecto de una nueva sensibilidad.

Desde una perspectiva filosófica en el siglo XX, aportó la teoría de la deshumanización. Su visión sostiene que el arte moderno se distancia de la realidad cotidiana y del sentimentalismo fácil para convertirse en un juego puramente estético.

Al eliminar lo "humano" de la obra, el arte se vuelve una experiencia intelectual que no busca imitar la vida, sino crear una realidad nueva y autónoma.

La música de Debussy representó el fin del sentimentalismo romántico alemán, desplazando el foco desde la emoción subjetiva hacia la pureza de la forma y el placer del sonido por sí mismo. Aunque músico, influyó profundamente en la teoría del arte al romper con la jerarquía tonal y la estructura rígida del siglo XIX.

Teóricos como Erwin Panofsky desarrollaron la iconología para descifrar los significados ocultos tras las imágenes, o Walter Benjamin, que revolucionó la estética al analizar cómo la reproducción técnica (como la fotografía o el cine) cambió para siempre el "aura" de la obra de arte única.

Panofsky transformó la teoría del arte al establecer la iconología como el método definitivo para interpretar las imágenes, y argumentó que una obra no es solo forma y color, sino un documento cultural complejo que requiere tres niveles de lectura: la identificación de lo que vemos, el reconocimiento de las historias y el descubrimiento de ese "sentido último", especie de cosmovisión de la época que el artista plasmó de forma inconsciente

Benjamin revolucionó el pensamiento estético en el siglo XX con su concepto del aura. Antes de la fotografía y el cine, la obra poseía un aura única ligada a su existencia física en un lugar y tiempo determinados, casi como un objeto ritual.

La reproducción técnica destruyó esa exclusividad, democratizando el arte al hacerlo accesible a las masas, pero cambiando para siempre nuestra relación con la "autenticidad" y su culto como pieza original.

Función social y educativa del arte en la actualidad

Más allá de lo teórico, el arte cumple una función social esencial. A lo largo de la historia, la práctica artística ha sido un motor de crítica, resistencia y cambio.

Esta dimensión social del arte se extiende también al campo educativo y emocional. El arte no solo enseña técnicas o periodos históricos; cultiva sensibilidad, empatía e imaginación crítica.

Cuando se afirma que el arte no solo reproduce lo visible, sino que “hace visible lo invisible”, se está señalando que la creación artística puede revelar aspectos de la experiencia humana que la lógica superficial no alcanza.

Además de su dimensión cognitiva, el arte cumple una función integral para nuestra salud emocional y social. Estudios contemporáneos confirman que participar en actividades artísticas —pintar, tocar música, escribir— mejora la creatividad, la empatía y el bienestar, ayudando a canalizar emociones complejas y a fortalecer la identidad personal y colectiva.

La globalización y la revolución digital han transformado el acceso y la difusión del arte. Hoy, las obras ya no solo habitan museos y galerias; también circulan en redes, pantallas e instalaciones interactivas.

Esto democratiza la experiencia estética, pero al mismo tiempo plantea desafíos: la saturación visual y el consumo rápido pueden trivializar la obra, reduciéndola a simple estímulo efímero.

El arte se reafirma como brújula en un mundo dominado por la velocidad y la saturación de estímulos: guía para observar, cuestionar y replantear nuestras certezas, y para encontrar sentido donde antes solo había superficie.

Día del Arte: impacto social y cultural según expertos y Unesco

Foto: EFE