Guadalajara, Jalisco.
A unos días de su presentación en Guadalajara, Gaëtan Farnier habla con entusiasmo de un espectáculo que, más que un montaje de danza, busca convertirse en un punto de encuentro entre culturas, generaciones y formas de entender el ritmo. Sabor – Life is Rhythm, que se presentará el 16 de abril en el Conjunto Santander, llega con una premisa demostrar la conexión humana a través del tap.
¿Qué declara Gaëtan Farnier sobre el espectáculo?
“La verdad que estamos muy contentos y muy agradecidos de poder estar aquí y presentarnos en Guadalajara y tenemos muchísimas, muchísimas ganas”.
El proyecto, dirigido por Iván Bouchain, nace de la inquietud por recuperar la esencia original del tap vinculada al jazz. No se trata únicamente de ejecutar pasos, sino de retomar una tradición escénica en la que el artista era integral.
“Queríamos pasar el mensaje de qué era el tap y con la cultura del jazz, que todo esto es una mezcla entre el baile, la música y la canción
…Antes en los años 40 esos artistas hacían de todo, cantaban, bailaban y tocaban la música, y en este show queríamos presentar esa idea con nuestra cultura, porque venimos un poquito de todo el mundo”.

Foto: Cortesía
Diversidad cultural y lenguaje común en el tap
Esa diversidad es uno de los pilares del espectáculo. En escena convergen artistas de distintos países que, pese a hablar diferentes idiomas, encuentran en el tap un lenguaje común.
“Todos hablamos idiomas diferentes, pero al fin y al cabo todos nos entendemos por el tap… es nuestro lenguaje para poder comunicar y entonces nuestra pasión nos conecta”.
La propuesta escénica recorre la historia del género, desde sus raíces hasta su forma contemporánea, con una mezcla de respeto e innovación. Farnier reconoce que muchas personas asocian el tap con el cine clásico, pero subraya que su origen es más profundo y diverso.
Por ello, el montaje busca ser fiel a esa tradición sin dejar de incorporar las influencias actuales de sus intérpretes.
Uno de los elementos que distingue a Sabor – Life is Rhythm es su carácter cambiante. Aunque existe una estructura definida, la improvisación tiene un papel clave.
“Improvisamos muchísimo… tenemos mucho espacio con coreografías bien ajustadas, pero también mucho espacio donde improvisamos un montón. Así que cada show es único y muy diferente, siempre hay sorpresas”.
Además de la función, la compañía ofrecerá actividades paralelas, como un taller de tap y la charla.
“El sabor del tap”, abiertas a distintos públicos. “No es necesario conocer 100% el tema… si uno no conoce nada, no pasa nada, al contrario, todo el mundo es muy bienvenido”.
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