El Mundial se vive en vertical
Las interacciones en redes sociales crecen durante los eventos en vivo. EFE/ Alberto Estevez




Redacción.

Con un 63% de los aficionados interactuando activamente con sus teléfonos durante los noventa minutos que dura un partido, el deporte rey asume su mayor cambio de paradigma: vivirse desde la pantalla del “smartphone”.

DESTACADOS.

  • El 90% de los aficionados ya no se limitará a contemplar los partidos de forma convencional, sino que consumirá contenidos digitales relacionados con el evento.
  • Hay un 42% más de probabilidades de que los aficionados sigan un partido en directo tras consumir contenido deportivo en TikTok.
  • Con más de 1.000 millones de interacciones previas al inicio del Mundial 2026, los datos confirman un cambio generacional: el público joven demanda microcontenidos.

Durante generaciones, el ritual de la Copa del Mundo era prácticamente el mismo cada cuatro años: reunirse con la familia o los amigos alrededor del televisor más grande de la casa y pasar noventa minutos con la mirada fija en ese rectángulo horizontal que marcaba el estado de ánimo de todo un país.

Desde las primeras emisiones en blanco y negro hasta la llegada del color, la alta definición y el 4K, la forma de consumir el torneo mantuvo siempre esa misma base invariable.

Sin embargo, de cara al Mundial de la FIFA 2026, que acogerán de manera conjunta Estados Unidos, México y Canadá, esa histórica costumbre parece haber llegado a su fin.

El Mundial se vive en vertical

Los teléfonos inteligentes están dejando de ser "la segunda pantalla" para convertirse en la principal. Foto: B?o Minh (Pexels)

Porque el fútbol, adaptándose a los nuevos tiempos, ha decidido dar un giro de noventa grados para combinarse con el formato vertical. Y esta modificación en la forma de mirar la pantalla no es un mero detalle estético: es el reflejo de un cambio social profundo liderado por las generaciones Z y Alfa.

Para estos jóvenes nativos digitales, el ocio es inconcebible sin un teléfono móvil de por medio.

De ahí que el anuncio de la FIFA de emitir contenidos exclusivos de la Copa del Mundo a través de TikTok sea más que una simple anécdota: es la prueba de que, para conectar con el público del futuro, hay que adaptarse a los espacios virtuales del presente.

El fin de la “segunda pantalla

A comienzos de la década de 2010, los analistas popularizaron el término “segunda pantalla” para describir la costumbre de mirar el teléfono mientras el televisor del salón permanecía encendido. Twitter (hoy X) se erigió entonces como el espacio digital donde debatir sobre los partidos en directo.

Sin embargo, en pleno 2026, la jerarquía de los dispositivos ha dado un vuelco radical.

De hecho, un informe sobre hábitos digitales publicado por la agencia IMG señaló que esa era ha llegado a su fin, advirtiendo que el sector deportivo debe centrarse ahora en competir por captar la atención de ambas pantallas de manera simultánea.

El “smartphone” ha dejado de ser un mero recurso de apoyo para consultar estadísticas y se ha consolidado como el foco de atención principal.

Según una investigación sobre consumo deportivo de la firma Teads, un 63% de los seguidores utiliza de forma activa un dispositivo alternativo durante los encuentros, saltando de manera constante entre la retransmisión, los datos del juego en tiempo real y, de forma muy destacada, las compras por internet.

El Mundial se vive en vertical

Un 63% de los aficionados interactúan con su teléfono durante los partidos. Foto: Sami Abdullah (Pexels)

Y así, en una época en la que la atención se divide constantemente, ha surgido una nueva categoría de espectador: el “fan fluido”.

Un concepto, acuñado por la consultora Sports Innovation Lab, que define a un aficionado que ya no se rige por una fidelidad incondicional a un club o por costumbres estáticas: por el contrario, prioriza el entretenimiento puro.

A este perfil de seguidor no le interesa seguir un partido plano de fase de grupos que marcha empate a cero en el minuto 70: le resulta mucho más atractivo deslizar el dedo por la pantalla para disfrutar de las mejores jugadas, reírse con los memes del momento o seguir las reacciones de sus creadores de contenido favoritos.

FIFA y TikTok: un matrimonio muy estratégico.

En tiempos en los que retener el interés del usuario es el reto más cotizado, la alianza entre la FIFA y TikTok supone un punto de inflexión en la historia de las retransmisiones del deporte rey.

De hecho, la conocida red social ha sido elegida la primera plataforma preferente en la historia del Mundial de cara a la gran cita de 2026.

Durante la presentación oficial del proyecto, Mattias Grafström, secretario general de la FIFA, detalló que 

“el objetivo de la FIFA es compartir la pasión por la Copa Mundial de la FIFA 2026 con el mayor número posible de aficionados, y no se nos ocurre una mejor forma de hacerlo que contar con TikTok como primera plataforma preferente de la competición”.

Sin embargo, este pacto va mucho más allá de la mera difusión de vídeos cortos. Se trata de una decisión que altera por completo la relación entre las cadenas de televisión tradicionales (que pagan sumas multimillonarias por los derechos de emisión) y su público.

Porque, por primera vez, estas emisoras tendrán la autorización legal para compartir fragmentos en directo de los encuentros a través de TikTok, monetizando ese contenido. La plataforma funcionará, así como un escaparate interactivo que ofrecerá desde filtros dinámicos hasta opciones lúdicas para los usuarios.

El Mundial se vive en vertical

El 90% de los espectadores no solo consumirá el fútbol en la gran pantalla, sino que simultáneamente disfruta de contenidos relacionados en redes sociales. Foto: Khezez (Pexels)

Y, desde el punto de vista del marketing, la justificación de este movimiento responde a datos objetivos. Según James Stafford, director Global de Contenidos de TikTok, hay un 42% más de probabilidades de que un seguidor decida ver un partido en directo si previamente ha consumido contenidos deportivos en esta red social.

De esta forma, lejos de restar audiencia a la televisión convencional, el formato vertical podría ser la vía de entrada idónea para reconectar a las generaciones más jóvenes con las emisiones tradicionales.

Uno de los cambios más llamativos de esta alianza tiene que ver con las condiciones de acceso a la información. Tradicionalmente, las zonas mixtas, los entrenamientos a puerta cerrada y las conferencias de prensa eran espacios muy protegidos, reservados a un selecto grupo de profesionales acreditados.

Sin embargo, de cara a 2026, este escenario se transforma notablemente. El acuerdo contempla la puesta en marcha de un programa global de creadores de contenido que contará con treinta corresponsales situados entre bastidores.

Su tarea consistirá en conversar directamente con los futbolistas, captar el ambiente real de los aficionados en las calles y grabar desde las sesiones de entrenamiento hasta la llegada de los equipos.

El propósito detrás de este despliegue es construir narrativas que primen la cercanía y la viralidad. Los algoritmos de las redes sociales tienden a premiar la frescura, el drama humano y la naturalidad por encima de los análisis tácticos o técnicos más densos.

Para un joven aficionado, puede resultar mucho más atractivo y entretenido seguir la reacción espontánea de su “tiktoker” de referencia desde una de la gradas del Estadio Azteca que escuchar la crónica habitual de un comentarista de toda la vida.

Asimismo, un amplio grupo de estos creadores dispondrá de autorización oficial para reutilizar y elaborar nuevos contenidos utilizando el catálogo histórico del organismo futbolístico, una iniciativa que da la oportunidad de utilizar y cocrear con imágenes de archivo de la FIFA.

  • Esto abrirá la puerta a que momentos icónicos de la historia de los mundiales (como el legendario gol de Maradona, el recordado cabezazo de Zidane o el tanto decisivo de Iniesta) se adapten al formato vertical de 9:16 propio de la generación Z, para dar a conocer los grandes hitos del fútbol a las nuevas audiencias.

Fútbol femenino como banco de pruebas

Aunque el despliegue planteado para el torneo masculino de 2026 pueda interpretarse como un paso arriesgado, la FIFA lleva tiempo estudiando este tipo de movimientos. De hecho, la institución ya empleó una cita deportiva internacional de gran envergadura como laboratorio para ensayar este modelo: la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023.

Celebrado en Australia y Nueva Zelanda, aquel certamen puso de manifiesto el enorme potencial que resulta de unir el mundo del fútbol con la conocida red social de formato vertical.

Durante el transcurso de la competición, etiquetas oficiales del torneo como “#FIFAWorldCup”, “#FIFAWomensWorldCup” y “#FIFAWWC” llegaron a acumular más de 38.200 millones de reproducciones conjuntas en la plataforma.

La experiencia sirvió para confirmar una idea fundamental: el fútbol femenino ha encontrado en los canales digitales un motor de difusión sin precedentes. Las redes sociales lograron cubrir los espacios tradicionales que quedaban vacíos.

Esto propició la formación de comunidades de seguidores muy dinámicas que elevaron a las futbolistas a la categoría de iconos de la cultura popular a base de “edits” (pequeños montajes de vídeo acompañados de música) y publicaciones virales.

Ahora, tres años después y tras haber podido comprobar el éxito de esta iniciativa, el campeonato masculino se dispone a replicar el mismo patrón a una escala todavía mayor.

La evolución del juego y la brecha generacional

Este cambio de perspectiva hacia la verticalidad no solo influye en la experiencia del espectador, sino que también está transformando la producción técnica de los propios encuentros. De hecho, las retransmisiones de televisión se están renovando a gran velocidad de la mano de la inteligencia artificial.

Y es que esta tecnología permite diseñar recreaciones realistas en tres dimensiones o situar a presentadores virtuales directamente en el césped del estadio, herramientas avanzadas que firmas como Vizrt ya facilitan de forma gratuita para que incluso los creadores independientes puedan estructurar relatos muy atractivos en sus canales.

Las expectativas ante el torneo son inmensas. Según el estudio 'BX Live Mundial' elaborado por la consultora Findasense, el Mundial 2026 rebasó la barrera de los 1.000 millones de interacciones en el plano digital antes de dar el pistoletazo de salida.

Este dato confirma que un 90% de los aficionados ya no se limita a contemplar los noventa minutos de partido de la manera tradicional, sino que prefiere sumergirse en una experiencia interactiva y multipantalla constante.

Una tendencia que coincide con las conclusiones de la novena edición de la Global Sport Survey de la firma PwC: el público más joven ya no busca una cita fija para ver un partido completo cada semana, por el contrario, demanda una oferta variada que combine momentos clave, resúmenes breves y las visiones personales de sus creadores favoritos.

En definitiva, el Mundial de 2026 no solo pasará a la historia por ser el primero en reunir a 48 selecciones nacionales o por disputarse en tres países: será recordado, sobre todo, como el acontecimiento que oficializó el relevo en los medios de comunicación deportivos.

El balón rodará sobre los campos norteamericanos, pero el verdadero pulso emocional del campeonato se vivirá, se comentará y se celebrará a través de las pantallas de seis pulgadas que llevamos en el bolsillo. Y lo hará, de forma inevitable, con el teléfono móvil en posición vertical.

Por Nora Cifuentes.