Puebla y Tlaxcala registran altos niveles de intoxicación por plomo en niños
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México.

El 15,8 % de los niños de entre 1 y 4 años en México presenta niveles de toxicidad por plomo, lo que equivale a aproximadamente 1,2 millones de menores en el país, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (Ensanut) 2022-2024.

Niveles alarmantes de intoxicación en regiones específicas

La problemática, sin embargo, muestra focos especialmente alarmantes en algunas entidades.

En Puebla, hasta el 50 % de los niños en ese rango de edad están intoxicados, mientras que en San Luis Potosí y Tlaxcala la proporción alcanza a cuatro de cada diez.

Si se amplía la estimación, el número de menores afectados por este metal tóxico asciende a 3,3 millones en el país, lo que evidencia la magnitud de un problema de salud pública persistente.

Principales fuentes y vías de exposición al plomo

En México, el plomo ingresa al organismo principalmente a través de tres vías. La más importante es el uso de utensilios de barro vidriado sin la cocción adecuada, responsable de cerca del 48 % de los casos. 

Le siguen la exposición en plantas de reciclaje de baterías y la transmisión materna durante el embarazo, cuando las madres han estado en contacto con este metal.

A pesar de que la gasolina con plomo fue prohibida en 1997, lo que redujo significativamente su presencia en el aire, otras fuentes continúan representando un riesgo, especialmente en contextos domésticos e industriales donde no se han adoptado alternativas seguras.

El plomo es un metal que el cuerpo humano no puede metabolizar ni eliminar fácilmente, por lo que se acumula con el tiempo. Sus efectos son particularmente graves en la infancia, etapa en la que el organismo y el cerebro están en desarrollo.

Entre las principales consecuencias de la exposición se encuentran abortos espontáneos, partos prematuros y afectaciones al neurodesarrollo. Estas últimas incluyen menor capacidad motriz, problemas en el desarrollo del lenguaje, disminución del coeficiente intelectual y dificultades en la memoria.

Además, el plomo puede afectar la capacidad reproductiva en varones y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares en etapas posteriores de la vida.

Los niños son especialmente vulnerables, no solo por su proceso de desarrollo, sino también por conductas como llevarse objetos a la boca, lo que incrementa el riesgo de ingestión de partículas contaminadas presentes en polvo, pinturas o utensilios.

Aunque el problema del plomo ha sido reconocido durante décadas, los datos más recientes muestran que sigue siendo una amenaza vigente para la salud infantil en México.

Por: Denisse Aguilar