El FICG explora el lado íntimo de la música con Son de Cine In-Edit
Foto: FICG




Guadalajara, Jalisco. 

Más allá de los conciertos, los discos y la fama, la música también guarda historias personales, procesos creativos y momentos de crisis que pocas veces llegan al público.

Ese territorio es el que explora Son de Cine In-Edit, la sección del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) dedicada al documental musical, que este año vuelve a reunir miradas internacionales sobre la relación entre cine y sonido.

Son de Cine In-Edit cumple 18 años mostrando el lado B de artistas en Guadalajara

Realizada en colaboración con el festival barcelonés In-Edit, especializado en este género desde hace más de dos décadas, la muestra propone un recorrido por distintas escenas musicales y generaciones de artistas, apostando por relatos que difícilmente encuentran espacio en la cartelera comercial.

Joel Torres, coordinador general de la sección, explica que la intención ha sido ampliar la manera en que el público se acerca a la música desde el cine.

El FICG explora el lado íntimo de la música con Son de Cine In-Edit

 

Son de Cine In-Edit es una sección del Festival Internacional de Cine en Guadalajara donde mostramos documental musical y tratamos, desde la curaduría, de presentar diferentes expresiones musicales.

Aunque tenemos una base fuerte en el cine iberoamericano, también incluimos cine europeo y norteamericano;

 es una amalgama interesante para que el público conozca distintas historias de la música y se acerque a experiencias que normalmente no llegan a las salas comerciales”.

Documentales como Agridulce y Nova ’78 forman parte de la programación musical del FICG

La sección cumple 18 años dentro del festival y mantiene como eje central descubrir el llamado “lado B” de los artistas. Entre las propuestas destaca Agridulce, documental de Frank Pavich que sigue a jóvenes que encuentran en la bachata una forma de expresar su realidad emocional y social.

 

“Es una historia muy humana. Los niños están inmersos en la bachata, pero también cuentan historias conmovedoras de vida; la música acompaña sus procesos y se convierte en el hilo conductor del relato”.

Otra de las apuestas es Nova ’78, que recupera grabaciones perdidas de un festival contracultural realizado en Nueva York en 1978, material hallado décadas después y convertido en un retrato de una época marcada por la efervescencia artística.

La programación también incorpora dos series documentales como novedad: Rosana:

Mejor vivir sin miedo y Cuando nadie me ve, centrada en Alejandro Sanz, ambas enfocadas en los cambios personales y creativos

que atraviesan los músicos a lo largo de sus carreras. A ello se suma Los mejores años de nuestra vida, cinta dedicada a Hombres G, que revela las tensiones internas del grupo tras su separación y posterior reencuentro.

Funciones abiertas al público buscan ofrecer experiencia colectiva única en documental musical

Para Torres, el valor de estas funciones radica en la experiencia colectiva del cine.

 

“El documental siempre presenta cosas que las redes no.

El talento guarda sus secretos y espera un buen momento para contarlos;

por eso ver estas películas en pantalla grande, con gente interesada en la música, se vuelve una experiencia única que el festival puede ofrecer”.

Las funciones están abiertas al público y los boletos pueden adquirirse a través del sitio oficial del FICG.


Héctor Navarro