Guadalajara, Jalisco.
En una escena cultural donde muchas producciones buscan ir a la segura, Estudio Teorema ha decidido caminar en sentido contrario. Desde hace diez años, el espacio independiente ubicado en la colonia del Fresno ha apostado por proyectos escénicos experimentales, residencias artísticas y propuestas que desafían tanto al público como a los propios creadores.
Estudio Teorema celebra 10 años con obra experimental
El aniversario coincide con el regreso de Ritual para descomponerse (y volver a mirar), obra que tendrá funciones el 22 y 23 de mayo en Oteart Laboratorio Escénico.
La pieza, creada por David Arellano y producida por Fernando García, aborda el consumo de drogas y los espacios de encuentro sexual dentro de la comunidad LGBT+ desde una propuesta visual y performática.
García reconoció que descubrir que habían llegado a los diez años le provocó emoción y también vértigo.
“De repente fue como: ‘Ay, wow, ya tenemos 10 años en esto’. Y sí fue un golpe de realidad porque piensas en todo lo que ha pasado: residencias, pandemia, artistas que han venido y proyectos que han crecido aquí
...También piensas que ya es un compromiso seguir construyendo algo a futuro”.
Origen y desarrollo del espacio cultural
El productor recordó que el proyecto nació casi de manera accidental cuando regresó a Guadalajara tras estudiar en el extranjero y encontró una casa familiar abandonada.
“Vi el espacio vacío y pensé que podía convertirse en un lugar para crear
...Después empezaron a llegar artistas que necesitaban un espacio de trabajo y ahí entendimos que podía existir un modelo de residencias artísticas”.
Con el tiempo, Estudio Teorema se convirtió en una plataforma dedicada al acompañamiento de procesos creativos y a la producción de artes vivas contemporáneas. Este año, además, el espacio recibió apoyo de IBERESCENA para desarrollar un programa internacional de residencias dirigido a artistas y colectivxs iberoamericanos.
La nueva temporada de Ritual para descomponerse (y volver a mirar) representa también un momento importante para el espacio, pues es la primera producción realizada completamente desde Estudio Teorema.
“Nunca habíamos producido una obra desde cero. No solo era prestar el espacio, sino acompañar todo el proceso: la creación, la producción, la búsqueda de fondos y la distribución”.
Sobre la pieza, García advirtió que no se trata de una experiencia convencional.
“Es una obra muy estética, muy visual y también muy incómoda. Mucha gente salió impactada porque confronta temas tabú, pero al mismo tiempo lo hace desde algo visualmente hermoso. Justo esa contradicción es parte de la experiencia”.
La primera temporada agotó localidades y dejó reacciones divididas entre el público.
“Tuvimos gente fascinada y otra que salió diciendo: ‘No entendí nada’. Pero eso también nos interesa
...En Estudio Teorema siempre buscamos traer propuestas frescas, raras y distintas a lo que normalmente se ve”.
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