Los sobrevivientes del accidente radiactivo de Goiania: “Hay discriminación hasta hoy”
Fotografía del 9 de abril de 2026 que muestra a Luiza Odete dos Santos, de 66 años, víctima del accidente con cesio-137.




São Paulo.

Sobrevivientes del accidente radiactivo de Goiania (Brasil) de 1987, objeto de una miniserie recién lanzada por Netflix, recuerdan en entrevista con EFE un episodio que marcó sus vidas y piden que se combatan las mentiras para evitar la discriminación.

Casi cuarenta años después de uno de los más graves casos de contaminación radiológica fuera de una planta nuclear en la historia, las víctimas afirman que la sociedad sabe poco sobre el accidente, una falta de conocimiento que siembra prejuicios hasta el día de hoy.

Los sobrevivientes del accidente radiactivo de Goiania: “Hay discriminación hasta hoy”

Fotografía aérea del 13 de abril de 2026 que muestra un dibujo y una fotografía de Leide das Neves Ferreira, fallecida por el accidente radiactivo en Goiania (Brasil). EFE/ Weimer Carvalho

Testimonios de sobrevivientes y consecuencias físicas

Luiza Odete dos Santos, de 66 años, considera un “milagro” estar aún con vida. Lleva puesto un vestido con un estampado de flores de colores vivos y vive en una casa llena de plantas, una imagen de levedad que choca con la carga de su pasado.

Cuando ella tenía 27 años, Devair Alves, un primo suyo dueño de una chatarrería, compró un aparato de plomo encontrado en un edificio abandonado en esta ciudad del centro de Brasil que pertenecía al Instituto Goiano de Radioterapia.

Devair abrió el aparato y en su interior encontró un precioso polvo azul. Aún no lo sabía, pero el material era cesio-137, un elemento altamente radiactivo.

Los sobrevivientes del accidente radiactivo de Goiania: “Hay discriminación hasta hoy”

EFE/ Weimer Carvalho

Maravillado por el intenso brillo que despedía el material, el primo se lo mostró a amigos y familiares y una parte del polvo fue a parar a la casa de Dos Santos, quien lo colocó en medio de la cama donde dormía con su esposo y una hija pequeña.

“Esa noche me desperté con el lloro de mi hija… aquello brillaba tanto que parecía soltar rayos”, explica.

Además, recuerda, poco después de que un familiar le pasara el polvo por el cuello para que quedara “más bonita”, le salió una marca en la piel, como si la rama de un árbol la hubiese arañado.

  • Al mismo tiempo, muchos conocidos empezaron a sentirse mal, con náuseas y diarrea, y la preocupación creció hasta que por fin, unos 15 días después del primer contacto, las autoridades identificaron la fuente del problema.

Medidas oficiales y discriminación social

Los barrios donde vivían las personas contaminadas por el cesio fueron aislados; las casas de las víctimas directas, demolidas, y sus mascotas, sacrificadas.

En total, de las más de 112.000 personas monitoreadas, 249 presentaron índices de contaminación significativa y tuvieron que ser tratadas.

Cuatro afectados murieron y otros ocho desarrollaron un síndrome agudo de irradiación, con daños severos en la médula ósea, entre otras consecuencias.

Dos Santos pasó varios meses en un hospital de Río de Janeiro, alejada de sus hijos, y aún hoy conserva la marca que le dejó el polvo azul en el cuello: unas manchas blanquecinas sobre la piel tostada.

“Lo que yo tengo para decir a las personas es que ya no podemos contaminar a nadie”, afirma.

La desinformación y el miedo al contacto ha llevado a los supervivientes del accidente a sufrir episodios de discriminación a lo largo de sus vidas.

Los sobrevivientes del accidente radiactivo de Goiania: “Hay discriminación hasta hoy”

Fotografía del 12 de abril de 2026 que muestra a Odesson Alves Ferreira afectado por el accidente del cesio-137, considerado el peor desastre radiológico en Brasil. EFE/ Weimer Carvalho

Odesson Alves, de 71 años y hermano de Devair, recuerda que los pasajeros de los autobuses se bajaban en cuanto veían subirse a la familia y que a su hijo los compañeros de escuela lo apodaban “el irradiado”.

Cuando compró la casa en la que vive actualmente, después de que la anterior fuera demolida por las autoridades, los vecinos firmaron una declaración en la que rechazaban que se mudara allí.

“Hay discriminación hasta hoy”, afirma este antiguo conductor de camiones, que tuvo que dejar su profesión por la herida que el cesio le causó en la palma de una de las manos.

Los sobrevivientes del accidente radiactivo de Goiania: “Hay discriminación hasta hoy”

Sobrevivientes del accidente radiactivo de Goiania (Brasil) de 1987, objeto de una miniserie recién lanzada por Netflix, recuerdan en entrevista con EFE un episodio que marcó sus vidas y piden que se combatan las mentiras para evitar la discriminación. EFE/ Weimer Carvalho

Alves, un hombre de barba gris y ojos cansados, achaca esta situación a que el mundo y los propios habitantes de Goiania saben "muy poco" sobre el accidente y a que lo que se cuenta tiene "más mentira que verdad".

En ese sentido, dice que la miniserie de Netflix 'Emergencia radiactiva' incluye “cosas ciertas” pero apunta a inexactitudes en el relato y cree que se muestra a las familias con un prisma negativo.

“Deberían mostrar la realidad para que los prejuicios disminuyan y nadie huya de nadie en la calle, porque al final también somos seres humanos”, zanja.

Jon Martín Cullell.