La insuficiencia placentaria se asocia con alteraciones de memoria unos años tras el parto
Una mujer embarazada se realiza un ultrasonido en una imagen de archivo. EFE/ Francisco Guasco




Barcelona

Un estudio liderado por el Instituto de Investigación del Hospital Sant Pau (IR Sant Pau) de Barcelona asocia el desequilibrio angiogénico durante el embarazo, un marcador de insuficiencia placentaria y alteración vascular, con un mayor riesgo de problemas de memoria entre tres y seis años después del parto.

  • Publicado en American Journal of Obstetrics and Gynecology, el trabajo analiza por primera vez el impacto de estas alteraciones vasculares a medio plazo tras el embarazo, un periodo menos condicionado por factores propios del posparto y más cercano al impacto del proceso biológico subyacente. 

El equipo de investigadores evaluó a 266 después de sus embarazos, el 30 % de las cuales había presentado preeclampsia, y analizó el estado angiogénico medido durante la gestación mediante el cociente sFlt-1/PlGF, utilizado en la práctica clínica.

Los resultados muestran que las mujeres con desequilibrio angiogénico presentan una mayor frecuencia de alteraciones de memoria (un 30 %, frente a un 16,2 %) y el doble de probabilidad de tener dificultades de memoria.

En cambio, aunque las mujeres que habían sufrido preeclampsia mostraban inicialmente más problemas de memoria, esta asociación dejaba de ser significativa al tener en cuenta otros factores clínicos, como el índice de masa corporal o la hipertensión.

Según los autores, esto sugiere que el factor clave podría no ser la preeclampsia en sí misma, sino la alteración vascular subyacente que la acompaña y que también puede aparecer en mujeres sin síntomas clínicos de esta complicación del embarazo.

"No estamos diciendo que la preeclampsia no se asocie a deterioro cognitivo, sino que estamos empezando a identificar el mecanismo que podría explicarlo"

Ha señalado el investigador del IR Sant Pau Pablo García-Manau.

El desequilibrio angiogénico podría provocar cambios persistentes en la microcirculación y afectar a regiones cerebrales especialmente sensibles como el hipocampo, clave en los procesos de memoria.

"Estos resultados apuntan a que el desarrollo vascular durante el embarazo podría reflejar un proceso más amplio que también afecta al cerebro y que podría explicar las alteraciones de memoria observadas años después", añade García-Manau.

  • De todas formas, asegura que todavía hacen faltan estudios con pruebas objetivas de memoria y técnicas de neuroimagen para confirmar dicha teoría.