Redacción.
Hace tres décadas, la humanidad alcanzó un techo histórico en el gasto en tecnología. Los ordenadores comenzaban a introducirse en algunos hogares e internet estaba en pañales. Ahora, la IA ha hecho que ese récord se supere… Y el futuro está en el aire.
- El gasto en servidores optimizados para usar IA fue de más de 200.000 millones de dólares en todo el mundo.
- La inversión y gastos en Tecnologías de la Información ha crecido un 14%, una tasa que no se veía desde hace 30 años.
- A pesar de que sean bajos, “existen riesgos de recesión” en 2026.
1996. La era digital calentaba motores, pero el mundo aún no lo sabía. Algunos hogares asistían ya a una transformación sin precedentes con la llegada de Windows 95 y los primeros ordenadores personales, pero esa red global llamada internet era todavía un misterio para la mayoría.
30 años después, todos conocen la historia: los ordenadores pasaron de ser un accesorio de nicho, un lujo o herramienta de trabajo seleccionada, a habitar en casi cualquier hogar promedio. E internet pasó de ser una completa desconocida a prácticamente un bien de primera necesidad.
Sin embargo, si bien ese año marcó un techo histórico en el gasto tecnológico que no ha sido superado en tres décadas.
La humanidad asiste a un nuevo cambio. Uno en el que la innovación no está en un sistema operativo o una red de conexión, sino en una arquitectura masiva y compleja: la Inteligencia Artificial (IA).
Crecimiento lleno de virtuosismo tecnológico.
Y es que, según los datos definitivos publicados por la consultora International Data Corporation (IDC) en diciembre de 2025, el gasto mundial en Tecnologías de la Información (TI), que engloba hardware, software y servicios, cerró el año con un crecimiento del 14%.
Una cifra que no se veía desde mediados de los 90, de acuerdo con Healthcare IT News. Para que se hagan una idea, la inversión tecnológica alcanzó, a nivel global, los 4.250 millones de dólares en 2025, de acuerdo con IDC.
Y, si se incluyen en los datos las cifras del sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que añade telecomunicaciones y servicios empresariales, el monto asciende a 7.000 millones de dólares.
Stephen Minton, vicepresidente del grupo IDC, ha calificado este fenómeno como un “ciclo virtuoso de crecimiento macroeconómico” o, en otras palabras, un “superciclo de gasto tecnológico”.
Un gasto en el que la IA es el pilar central de las inversiones, especialmente a nivel de “infraestructuras de los proveedores de servicios”, un sector que registró un incremento del 86% en 2025, alcanzando casi 500 millones de dólares.
En palabras de Minton, “esta inversión en Inteligencia Artificial se sustenta en parte en el gasto empresarial en productos y servicios esenciales de Tecnologías de la Información”. Y, a su vez, “estos gastos constituyen las fuentes de ingresos de los proveedores que invierten en implementar la IA”.
Un nuevo escenario económico.
Y, en definitiva, “esta inversión en IA impulsa el crecimiento y la estabilidad económica”. De hecho, las encuestas indican que la mayoría de las empresas aumentarán sus presupuestos en Tecnologías de la Información en 2026.
Pero ¿a qué se debe este impulso del gasto tecnológico? La respuesta parece estar en el auge imparable de las Inteligencias Artificiales generativas. Tras superar las expectativas de sus fases iniciales, y a pesar de las polémicas que han rodeado su uso, estas herramientas han entrado en una fase de implementación práctica en las empresas.
Y, para poder implementarlas, había que invertir. Así, el gasto en servidores optimizados para utilizar este tipo de IAs superó los 200.000 millones de dólares en todo el mundo, según datos de Gartner.
Ahora bien, ¿qué nos depara el futuro? Según las previsiones de IDC, el crecimiento del gasto en TI se moderará ligeramente en 2026, situándose en un 10%. A pesar de parecer menor en comparación con ese 14%, sigue siendo una de las tasas más altas desde mediados de los 90.
Eso sí, las posibles crisis económicas y materiales están ahí:
“existen dificultades y riesgos a la baja en las perspectivas para 2026, incluyendo una escasez prevista de componentes de memoria que podría impulsar el aumento de los precios de las PC el próximo año”, explica Minton.
Pero, en su opinión, “incluso en una situación de recesión moderada, la mayor parte del gasto en Tecnologías de la Información continuaría”. Y es que, en definitiva, “el pronóstico base apunta a una economía estable”.
En conclusión, tres décadas después de que el PC e Internet cambiasen las reglas del juego, la Inteligencia Artificial ha actualizado el tablero del sistema económico y digital. Y, al parecer, la revolución no ha hecho más que empezar.
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