
Guadalajara, Jalisco
El mercado laboral de Jalisco registró un deterioro durante el último año, marcado por la pérdida de empleos formales, el aumento de trabajadores sin seguridad social y una brecha salarial que afecta principalmente a las mujeres.
De acuerdo con el número 40 del Boletín de análisis económico de la Escuela de Negocios ITESO, entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, la ocupación formal en la entidad disminuyó en 76 mil personas, equivalente a una caída de 3.6 por ciento.
La población ocupada también se redujo 1.3 por ciento. Esto significa que 52 mil jaliscienses mayores de 15 años dejaron de contar con un trabajo o actividad económica remunerada.
El estudio, elaborado con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, advierte que la informalidad no se limita al comercio ambulante o a los negocios familiares. También se presenta en empresas formalmente constituidas, instituciones gubernamentales y asociaciones civiles.
En Jalisco existen 1.78 millones de trabajadores informales. De ellos, 53.6 por ciento labora en sectores tradicionalmente asociados con la informalidad. Sin embargo, 26.3 por ciento —uno de cada cuatro— trabaja para empresas, gobiernos o asociaciones civiles sin contrato ni acceso a seguridad social.
Otro 12.1 por ciento se encuentra en actividades agropecuarias bajo condiciones precarias y 8 por ciento realiza trabajo doméstico remunerado sin prestaciones, pese a que la legislación obliga a incorporar a estas personas a la seguridad social.
“Una proporción sustancial de la informalidad corresponde a trabajadores subordinados, trabajo doméstico, actividades agropecuarias y trabajadores sin acceso efectivo a protección social, aun dentro de unidades económicas formales”
Explicó Elvira Mireya Pasillas, académica del ITESO y responsable editorial del boletín.
Aunque la tasa de desocupación bajó de 2.71 a 2.43 por ciento, el documento señala que esto no representa una mejoría, pues ocurrió al mismo tiempo que disminuyeron la ocupación y la fuerza laboral. La población no económicamente activa aumentó 4.3 por ciento, equivalente a 128 mil personas más.
El deterioro también se refleja en los ingresos. Uno de cada cuatro jaliscienses vive en un hogar donde el ingreso laboral no alcanza para comprar la canasta alimentaria.
Los hombres ocupados perciben en promedio 10 mil 177 pesos mensuales, mientras que las mujeres reciben 7 mil 911 pesos. Esto representa una brecha salarial de 22.3 por ciento, superior a la diferencia nacional de 19.5 por ciento.
A la precariedad se suma el encarecimiento de la vivienda. Durante el segundo trimestre de 2026, los precios en Jalisco aumentaron 10.1 por ciento anual, por encima del promedio nacional de 7.3 por ciento.
- Desde 2017, el costo promedio de una vivienda en la entidad ha crecido 135 por ciento: una propiedad que entonces valía 2 millones de pesos ahora cuesta alrededor de 4.7 millones.
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