La autopista Guadalajara - Colima: entre obras, casetas y riesgo al volante
Fotografía: Andrea Gutiérrez Vargas




Zapotlán el Grande, Jalisco.

Pagar una caseta debería significar ahorrar tiempo. Pero en la autopista Guadalajara-Colima ocurre lo contrario.

Filas de hasta tres horas, obras, carriles reducidos, desvíos y fallas en el cobro del peaje están convirtiendo el recorrido en una prueba de paciencia… y también de riesgo.

Desde el pasado 15 de agosto, cuando Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) asumió el control de la operación del cobro, vigilancia y auxilio vial, los problemas en la ruta se han convertido en otro obstáculo para transportistas y turistas.

La autopista Guadalajara - Colima: entre obras, casetas y riesgo al volante

Fotografía: Andrea Gutiérrez Vargas

Para quienes no conocen la ruta, el problema no es solamente perder tiempo.

Hay incorporaciones y cruces donde la velocidad de los vehículos de carga convierte algunos puntos en zonas de riesgo.

“Hay un entronque donde te sales de la libre y entras a la caseta y está muy peligroso, porque los tráileres vienen bajando rápido. Yo iba a 110 y ellos me pasaban, yo creo que a 120, 130 fácil. Manejan muy rápido.”

Y mientras los turistas enfrentan estos puntos de riesgo, los operadores de carga tienen perfectamente identificados los tramos que más les preocupan.

Uno de ellos es el puente Beltrán.

La autopista Guadalajara - Colima: entre obras, casetas y riesgo al volante

Fotografía: Isabel González

Una curva que quienes llevan años recorriendo esta carretera consideran especialmente peligrosa.

“Normalmente donde más peligro es el puente Beltrán, ahí siempre es donde. Yo nomas le reitero nomas que hagan algo en el tramo de Beltrán, porque está bien peligroso ahí"

"La curva, mucho operador no la mide o no la conoce y normalmente es donde pasan los accidentes ahí”, dijo Ismael Negrete.

"Más que nada esa área, pasando la caseta de San Marcos hacia Guzmán, existen dos curvas riesgosas, para llegar al puente Beltrán y para llegar al poblado de Platanar".

"Aparte de que son curvas invertidas, son peligrosas", Dijo David Lara.

Ismael y David llevan 20 años circulando por esta ruta. Pero los problemas no terminan en las curvas.

La autopista está en obras y los carriles reducidos generan recorridos más lentos y desvíos.

Los propios operadores reconocen que la vía ha mejorado. El problema, dicen, es que las obras necesarias para modernizarla también están haciendo más largo el trayecto.

“La carretera como quiera que sea sí ha mejorado porque ahora ya es pista, anteriormente era carretera libre. Y nos ha deteriorado mucho porque el camino de Manzanillo a Tecomán y hasta aquí a Ciudad Guzmán está en reparación. Es el motivo por el cual tardamos mucho en subir”, dijo Mario Villeda.

Y cuando finalmente llegan a la caseta…  comienza otro problema.

La autopista Guadalajara - Colima: entre obras, casetas y riesgo al volante

Fotografía: Isabel González

Desde el cambio de administración del pasado 15 de agosto, usuarios reportan fallas en la lectura de tarjetas de prepago.

Un trámite que debería tomar segundos termina provocando filas y tráfico.

“Lo de las casetas, que no están leyendo las tarjetas, ha sido un batallar fuertemente, porque se hace el tráfico y empezamos a pelearnos entre los tráiler y entre los carritos. Ahí nos falta un poquito de cultura vial también”, comentó David Lara.

  • El resultado es una mezcla complicada: tráileres, automóviles, carriles reducidos y conductores desesperados por avanzar.

Para quienes viajan por vacaciones, la alternativa ha sido buscar rutas diferentes. Pero rodear tampoco garantiza llegar antes.

“Adelante de Colima, entre Colima y Tecomán, donde están arreglando, que porque, se tarda mucho, porque nos hacen rodear, nos están mandando a rodear, que porque tardas hasta tres horas, íbamos pasando rancherías y salíamos de aquel lado, a puro Tecomán", contó Francisco Carillo proveniente de Michoacán.

La autopista Guadalajara - Colima: entre obras, casetas y riesgo al volante

Fotografía: Andrea Gutiérrez Vargas

La Guadalajara-Colima es una autopista en transformación. Las obras buscan mejorarla, pero mientras terminan, los usuarios enfrentan carriles reducidos, filas, desvíos y puntos de riesgo.

Y aunque se trata de una vía de cuota… hoy el tiempo también forma parte del costo del viaje.

Porque aquí no sólo se está pagando una caseta. También se está pagando con horas detrás del volante.


Andrea Gutiérrez Vargas