Estambul, Turquía
En plena noche, buscan cualquier información que pueda llegar desde de su país, Irán. Atentos y llenos de esperanza, los iraníes de Turquía se muestran preparados para celebrar el fin del régimen vigente en Teherán.
"Todo el mundo espera y está contento", dice Alí, un director de cine iraní de unos 40 años, que vive en Estambul. Como el resto de sus compatriotas con los que la AFP contactó este sábado, prefiere que no se publique su apellido.
Turquía, un país mayoritariamente sunita, comparte 550 km de frontera y tres cruces fronterizos con su gran vecino chiita.
Oficialmente, más de 72.000 iraníes residen en Turquía con permiso de estadía, y otros 5.000 lo hacen como refugiados.
"Los iraníes contaban los minutos hasta que los estadounidenses vinieran a derrocar al régimen", afirma Alí. "¡Y ahora es lo que Estados Unidos e Israel están haciendo!", dice, celebrando una "operación humanitaria".
"No actuar es no valorar la vida humana y optar por apoyar un régimen terrorista", señala.
- Como su amiga Sepideh, Alí es un ferviente simpatizante de Reza Pahlavi, el hijo del sah de Irán derrocado. Ambos esperan que el expríncipe heredero pueda dirigir la transición.
"Estoy feliz y preocupada", comenta Sepideh, una exmaestra que vive en Turquía como refugiada.
"Logré comunicarme con mis amigos esta mañana, pero cortaron internet en Irán", cuenta.
"¡Todos los iraníes están listos! En cuanto Reza Pahlavi dé la orden, regresaremos, no nos quedaremos un minuto más en el extranjero", asegura por su parte Amir Hossein.
"Regresaremos para construir un Irán grandioso", agrega el cantante, oriundo de Teherán.
"Sobreviviremos"
Mehdi, un joven ingeniero de origen azerí y oriundo de Tabriz, en el oeste de Irán, se exilió en Turquía junto a su esposa. Según cuenta, logró hablar con su familia la pasada noche.
"Se esperaban que estallara una guerra y fueron guardando víveres y gasolina para irse al campo", explica.
"Nosotros no queríamos la guerra, es el régimen brutal de los molás el que nos ha puesto en esta situación", añade, y subraya que él no apoya "ni a Israel ni a [el presidente estadounidense, Donald] Trump", ni tampoco el regreso de Reza Pahlavi.
"Se anuncian días difíciles", predice. "Pero sobreviviremos", puntualiza.
Para todos, esta guerra que empieza supone una oportunidad de vengar la muerte y las detenciones de decenas de miles de manifestantes, principalmente jóvenes, durante la gran ola de protestas en enero, muy duramente reprimidas.
Nina, una mujer de unos 30 años, originaria de Tabriz pero que vive en Turquía desde hace cuatro años, apunta que "si no logramos derrocar al régimen ahora, habrá aún más masacres".
Reza, de 39 años, tampoco aprueba la guerra pero matiza: "Preferimos eso a que ellos [las autoridades] maten a nuestros hijos".
Contexto y expectativas ante la crisis en Irán
Como Nina, él también espera que los bombardeos de este sábado inciten a los iraníes a volver a las calles, no como lo que ocurrió durante la guerra de los 12 días de junio pasado.
"Esto es muy distinto, el régimen va a cambiar. La última vez, la gente no se preocupaba por eso verdaderamente, y eran pasivos. Pero ahora estaban esperando que Trump e Israel los ayudaran. Están muy furiosos. Unas 40.000 personas murieron y esperan, como un lobo, la ocasión de vengarse", agrega.
Según sostiene, está convencido de que esta vez "los estadounidenses y los israelíes terminarán el trabajo".
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