Guadalajara, Jalisco.
La planta que produce seis de cada diez litros de agua potable que consumen los habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara necesita una modernización profunda.
Así lo reconoce el propio Plan Maestro de Modernización de la Planta Potabilizadora No. 1 Miravalle, elaborado para la Comisión Estatal del Agua (CEA), y que fue entregado en el plan hídrico para Guadalajara, remitido a los diputados.
El documento describe una infraestructura envejecida, con sistemas de medición poco confiables, equipos de dosificación química rebasados y una operación que, en buena medida, depende de la experiencia acumulada por sus trabajadores.
El diagnóstico sostiene que la planta ubicada en Miravalle, inaugurada en 1956 y ampliada en distintas etapas hasta alcanzar una capacidad instalada de 7.5 metros cúbicos por segundo, continúa siendo la pieza más importante del sistema de abastecimiento de Guadalajara.
Actualmente aporta alrededor de cinco metros cúbicos por segundo, equivalentes a cerca del 60 por ciento del agua potable que llega a la ciudad. Por ello, el documento advierte que cualquier falla relevante tendría consecuencias masivas para la población.
Propuestas y retos para la modernización
El informe propone transformar el funcionamiento de la planta.
El proyecto contempla automatizar el control del proceso químico, instalar sistemas de telemetría para monitorear en tiempo real los caudales y parámetros de operación, construir nuevas interconexiones hidráulicas y desarrollar un nuevo tren de potabilización con capacidad de dos metros cúbicos por segundo, equipado con ozonización, filtros de carbón activado y sistemas modernos de manejo de lodos.
Uno de los argumentos centrales del documento es que la calidad del agua proveniente del Lago de Chapala se ha vuelto cada vez más variable.
Cambios en el pH, incrementos en la turbiedad, presencia de hierro y manganeso, además de una mayor carga de materia orgánica, obligan a contar con procesos mucho más precisos que los utilizados hace décadas.
Bajo esa lógica, el plan prioriza la instalación de un sistema de ajuste de pH para tratar hasta diez metros cúbicos por segundo antes de iniciar el proceso de potabilización.

Foto: Coordinación General de Gestión del Territorio
El reto, reconoce el propio estudio, es que la modernización deberá realizarse sin detener la operación de la planta. Debido a que Miravalle abastece la mayor parte de la ciudad, el proyecto plantea construir la nueva infraestructura en paralelo a la existente y conectarla de forma gradual, evitando interrupciones en el suministro.
¿El problema? Aunque el documento desarrolla durante decenas de páginas la justificación técnica, los criterios de diseño y la estrategia de ejecución, deja sin responder una de las preguntas más importantes para la opinión pública: ¿cuánto costará modernizar completamente la planta?
- En la revisión de las primeras 150 páginas revisadas no se presenta un presupuesto global ni un calendario financiero para ejecutar las obras, pese a que el propio diagnóstico concluye que la infraestructura actual ya no responde a las exigencias técnicas y sanitarias de una metrópoli como Guadalajara.
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