Zapotlán el Grande, Jalisco.
- ¿Se lava o no se lava el pollo? -

Imagen: mrsiraphol - Freepik
La respuesta es contundente: no. Aunque la intuición diga que lavar la carne cruda la hace más segura, la ciencia indica lo contrario. Al enjuagar pollo o carne de res bajo el chorro del agua, se generan microgotas que se dispersan hasta 90 centímetros a la redonda, contaminando el fregadero, los utensilios cercanos e incluso la ropa de quien cocina. Explica Laura Elena Iñíguez, especialista en procesos agroindustriales.
"Lo que pasa es que al estar lavando las carnes crudas, vamos a generar microgotas o aerosoles que se van a regar por lo menos 90 cm, o sea, casi es 1 m a lo largo al diámetro, al espacio en el que lo estamos lavando".
"Entonces, eso va a hacer que se contaminen básicamente nuestra ropa, el fregadero, los utensilios que estén cerca. Entonces, se pueden contaminar de bacterias, de patógenos que son muy peligrosos y que comúnmente están en la carne cruda".
Las bacterias involucradas no son menores: salmonella, campylobacter y E. coli figuran entre las más comunes. La forma correcta de eliminarlas es la cocción y el retiro del exceso de humedad con papel desechable es suficiente antes de llevar la proteína al fuego.
Una temperatura de 74°C es suficiente para eliminar los patógenos que están en las carnes.
- Madera, plástico o vidrio: ¿cuál tabla de picar es mejor? -

Imagen: Stoccking - Freepik
Los tres materiales pueden ser seguros si se lavan y desinfectan bien, pero no todos se comportan igual.
- La madera, por ser un material orgánico, retiene humedad y desarrolla grietas: el entorno ideal para que las bacterias se escondan y multipliquen.
- El plástico es adecuado para carne cruda, pero se raya con el uso y esas marcas también acumulan microorganismos.
El vidrio y el plástico de alta densidad son los más higiénicos porque no son porosos. La condición: que no estén rayados ni desgastados.
- Regla de oro -
Usa tres tablas separadas: una exclusiva para carnes crudas, una para frutas y verduras, y una para alimentos listos para comer. Nunca mezcles.
- Cómo desinfectar correctamente con cloro casero -

Fotografía: Gaceta UDG
El cloro comercial al 5% que se consigue en cualquier tienda es suficiente para desinfectar superficies y utensilios de cocina. Las concentraciones varían según el objeto:
Guía de dilución con cloro al 5%
- Frutas y verduras con cáscara delgada: 1 ml en 1 litro de agua (50 ppm)
- Tablas, utensilios y esponjas: 2 ml en 1 litro de agua (100 ppm)
- Pisos, botes de basura y trapos de cocina: 4 ml en 1 litro de agua
- Dejar actuar 5 minutos
- Esponjas y trapos: el foco de contaminación que ignoramos -

Imagen: Kamran Aydinov - Freepik
Se mantienen húmedos casi todo el tiempo, y la humedad es el paraíso de las bacterias. La experta recomienda desinfectarlos diariamente por las noches y dejarlos secar por completo. Si el tiempo no alcanza, hacerlo cada tercer día. Una opción rápida por la que se puede optar: meterlos al microondas durante dos minutos, aunque esto no reemplaza la desinfección con cloro.
- El error más costoso: descongelar a temperatura ambiente -

Fotografía: Gobierno de México
Sacar la carne del congelador y dejarla en la barra de la cocina para que se descongele rápido o colocarla en un recipiente con agua a temperatura ambiente activa lo que en microbiología se conoce como la zona de peligro: entre 5 y 60 °C, las bacterias pueden duplicar su población cada 20 minutos.
"Si tenemos un millón de bacterias al inicio, en una hora ya pueden ser ocho millones. Y siguen creciendo exponencialmente".
Las tres formas correctas de descongelar son:
- En el refrigerador (idealmente desde la noche anterior).
- En agua fría renovada cada 30 minutos.
- En el microondas solo si el alimento se va a consumir de inmediato.
Cuidado especial
Los pescados y mariscos son más susceptibles porque sus bacterias pueden producir toxinas que no se eliminan ni con calor ni con lavado. Mantenlos en frío hasta el momento exacto de cocinarlos.
- ¿Y los huevos? Ni los laves ni los pongas en la puerta del refri -

Imagen: Gobierno de México
El huevo tiene una capa protectora natural llamada cutícula. Si lo lavas antes de guardarlo, la eliminas y abres la puerta a bacterias e incluso al jabón que usaste. Guárdalo tal como llega del mercado, dentro del refrigerador pero no en las puertas: los cambios de temperatura constantes al abrir y cerrar aceleran su deterioro.
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