Museo Internacional de la Cruz Roja en Ginebra impulsa pensamiento crítico
Foto: EFE




Ginebra.

La idea de crear un museo dedicado a la labor humanitaria surgió de la propia historia del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), cuando este cumplía su primer siglo de existencia, pero hoy este espacio no se limita a exponer hechos, sino que ha devenido en un lugar capaz que provocar una reflexión en sus visitantes, desde niños pequeños hasta jefes de Estado.

Museo Internacional de la Cruz Roja en Ginebra: historia y reflexión

El Museo Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, ubicado en Ginebra desde 1988, comparte los principios humanitarios de ambas entidades, pero se define sobre todo como un generador de pensamiento crítico.

Por eso, nada más cruzar la puerta, en un amplio recibidor, hay un objeto apartado y lejano que no parece pertenecer a ninguna exposición.

Se trata de un recuerdo de infancia, la copia de un triciclo carbonizado: el verdadero perteneció a Shinichi Tetsutani, un niño de tres años que murió un 6 de agosto de 1945 en Hiroshima, a causa de las graves quemaduras que le provocó la bomba atómica.

Esta forma de contar la historia, usando la vida de un individuo antes que las cifras, será un motivo constante a lo largo de las salas del museo.

"Si empezase a explicarte que, en unos pocos segundos, 150.000 personas murieron bajo el ataque, tu imaginación se quedaría paralizada y te sentirías abrumado por el peso de ese acontecimiento histórico, y te resultaría más complicado conectar con la historia de un niño pequeño".

Explicó en comentarios a EFE el director del museo, Pascal Hufschmidt.

Colecciones y exposiciones que promueven el pensamiento crítico

El museo alberga más de 30.000 objetos, históricos y contemporáneos, entre los que figuran la primera medalla Nobel de la historia, la colección de posters humanitarios más grande del mundo y un archivo de prisioneros de la Primera Guerra Mundial calificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Pero no se conforman con exponerlos sencillamente, sino que los enseñan siempre en torno a una pregunta que vertebra todo el museo:

"¿Cómo nos afecta a todos nosotros la acción humanitaria aquí y ahora?"

"Ofrecemos un contexto más amplio de lo que vemos cada día en las noticias y le permitimos a la gente entender que lo ven no son solo números y conceptos abstractos", apuntó el responsable del museo.

Un museo que alberga 10.000 fotografías y que invita a sus visitantes a ser siempre críticos con las imágenes que ven, especialmente cuando retratan la labor humanitaria.

Por ello, el museo explora también formas originales de contar la historia y de hablar de la acción humanitaria sin recurrir necesariamente a mostrar directamente las atrocidades.

Es el caso de la exposición temporal dedicada a la artista textil guatelmateca Angélica Serech, nacida durante la guerra civil que sacudió a Guatemala (1960 a 1996) y poco después del terremoto del 76, que dejó más de 23.000 muertos.

La sala muestra 20 trabajos de la artista, telares que mezclan técnicas tradicionales con jirones, plásticos, hojas de maíz o ramas: "Lo que está haciendo es intentar lidiar con lo que vivió y con el trauma que experimentó", señaló el Hufschmid.