Guadalajara, Jalisco.
Benito Zamora decidió reunir distintos momentos de su trayectoria para dialogar con el presente. El resultado es Manual de Zoología Fantástica, exposición homenaje que celebra sus 50 años como creador y que actualmente se exhibe en Galería Adentro bajo la curaduría de Mónica Ashida.
Exposición homenaje a 50 años de Benito Zamora
La muestra reúne 41 piezas entre pintura y obra gráfica —algunas inéditas— y permanecerá abierta al público hasta el 21 de mayo. Lejos de plantearse como una retrospectiva cronológica, el proyecto propone un recorrido libre donde conviven obras de distintas etapas, permitiendo reconocer la continuidad estética del artista tapatío.
Originario de Guadalajara (1951), Zamora se considera autodidacta, aunque inició su formación a los 19 años con clases de dibujo impartidas por Miguel Contreras.
Desde su primera exposición individual en 1976, su trabajo ha llegado a espacios como el Palacio de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno y diversos recintos nacionales e internacionales, consolidando una trayectoria marcada por la constancia y la exploración técnica.
Curaduría y visión sobre la obra de Zamora
Para la curadora Mónica Ashida, el proyecto representó también un reencuentro personal con una obra que ha seguido durante décadas.
“Cada muestra es un reto individual… pero en el caso de esta exposición fue una oportunidad entrañable porque es un artista que conozco desde los años noventa, cuando yo apenas comenzaba a asomarme al mundo del arte y él ya era considerado un gran maestro…
reencontrarme otra vez con él, ver lo que está trabajando últimamente, pero también regresar a un artista que conozco desde hace al menos 40 años”.
Ashida destaca que una de las cualidades centrales del trabajo de Zamora es su ritmo pausado y meticuloso. Cada pieza, explica, responde a procesos largos que privilegian la precisión antes que la producción constante.
En las obras recientes, además, observa un desplazamiento hacia un imaginario animal que sustituye parcialmente la figura humana presente en etapas anteriores.
El propio artista mira la exposición como una oportunidad para reflexionar sobre el tiempo y la creación. Al contemplar décadas de trabajo reunidas en un mismo espacio, reconoce la dimensión efímera de la vida artística.
“De pronto digo qué chiquita es la vida. Como que me gustaría hacer más cosas, ¿no? Pero luego también cuando veo hacia el pasado pienso que me ha tocado vivir un montón de cosas…
creo que esta es mi penúltima exposición, e hice lo mejor que pude. A lo mejor todavía pinto algunos cuadros más, no me estoy muriendo tampoco”.
Actualmente, Zamora experimenta con obra gráfica mientras prepara nuevas exploraciones plásticas, entendiendo el cambio de técnica como una forma de renovación creativa. Su proceso, asegura, se sostiene en la disciplina cotidiana más que en la inspiración repentina.
“Cuando estoy trabajando trabajo todos los días, aunque haga una raya al día… uno es artista 24 horas”.
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