Guadalajara, Jalisco.
Tras casi 18 años de noches interminables, mezcales y una comunidad que convirtió el lugar en un punto de encuentro generacional, El Rey Mezcalería GDL cerrará sus puertas definitivamente este fin de semana.
El anuncio fue realizado por Ed Hopfner, escritor y socio fundador del bar, quien definió al proyecto como un fenómeno que transformó la vida nocturna de Guadalajara.
El impacto de El Rey Mezcalería en Guadalajara
Fundado en 2008, El Rey apareció en una época donde todavía no existía una amplia oferta de bares en la ciudad ni tampoco una cultura consolidada alrededor del mezcal. Para Hopfner, el sitio terminó marcando una tendencia que después fue replicada por otros espacios.
“Yo creo que El Rey fue el bar más famoso de la década de los 2010. Porque no existía nada igual, entonces era la opción. Fue un parteaguas en el night living de Guadalajara”.
El empresario recordó que el proyecto nació gracias a una idea de su madre cuando ambos vivían en Ciudad de México. Sin experiencia previa en el giro, abrieron el lugar en una antigua casa adaptada, aunque inicialmente ni siquiera contaban con permisos para vender alcohol.
“No teníamos permiso de bar. Empezamos como una fonda vendiendo lonches y refrescos y como a los seis meses clandestinamente empezamos a vender mezcal por debajo de la mesa. Al año ya era un pandemonium El Rey, una locura”.

Foto: Héctor Navarro
Comunidad y legado cultural de El Rey Mezcalería
El fundador asegura que buena parte del éxito surgió de la propia comunidad y del voz a voz entre asistentes, artistas y músicos que comenzaron a frecuentar el lugar. Entre los visitantes habituales llegaron integrantes de Porter, Zoé, Café Tacvba, Justice y Tame Impala.
Hopfner considera que El Rey ayudó a popularizar el consumo de mezcal en Guadalajara en un momento donde pocos establecimientos apostaban por esa bebida.
“Después de El Rey, todo mundo tenía que meter mezcal en sus restaurantes o bares”.
El cierre, explicó, responde a distintos factores: la saturación de opciones nocturnas, el cambio de generaciones y la mudanza que realizaron en 2023 luego de abandonar su ubicación original.
“Demasiada sobreoferta. Muchos clientes ya no viven en Guadalajara, ya tienen familias o ya no toman. Son muchos factores”.
Pese al anuncio del cierre, las últimas noches del bar han estado llenas, reviviendo escenas similares a las de sus mejores años.
“Todo mundo llorando porque cerraba, pero no venían. Y ahorita está atascado otra vez. El Rey tiene una chispa”.
Las actividades de despedida concluirán este sábado 16 de mayo con una última fiesta que, según Hopfner, buscará cerrar un ciclo que terminó siendo más grande que un simple bar.
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