Autlán, Jalisco.
El trabajo cotidiano en redacciones suele estar marcado por la urgencia. La nota diaria resuelve el hecho: qué pasó, cuándo, dónde. Pero rara vez alcanza a explicar por qué ocurrió o qué lo sostiene. En ese margen, donde la inmediatez se agota, comienza otro tipo de periodismo.
A partir del reportaje El día que el Sol se apagó en Los Agaves (Premio Jalisco de periodismo 2018), el periodista Isaack de Loza Hernández plantea una ruta posible: construir historias que no se quedan en el suceso, sino que lo desbordan para mostrar las condiciones que lo hicieron posible.
El caso es conocido por su impacto: una mujer que decide quitarse la vida junto con sus hijos. Sin embargo, el trabajo periodístico no se detiene ahí. Desplaza la mirada hacia atrás, reconstruye procesos, recupera voces y evidencia una cadena de omisiones. Lo que parecía un hecho aislado comienza a leerse como parte de una estructura más amplia.
Ahí aparece una primera decisión clave: definir el punto de partida. No necesariamente en el momento más visible, sino en aquello que lo antecede y que, muchas veces, permanece fuera de la cobertura inmediata.
A partir de ese momento, el trabajo deja de ser una acumulación de datos y se convierte en una serie de elecciones. Elegir un ángulo implica descartar otros. Decidir profundizar supone romper con la lógica de la inmediatez.
Trabajar con fuentes no es solo obtener testimonios. Es definir a quién se escucha, en qué condiciones y con qué responsabilidad. En ese proceso se ubican algunos de los dilemas éticos más relevantes del oficio.
Otro punto de inflexión ocurre cuando la historia deja de ser individual. Aparecen instituciones que no responden, procesos que se interrumpen, contextos que limitan. El relato se desplaza entonces hacia lo colectivo.
Desde ahí, el ejercicio periodístico puede pensarse también como una práctica constante de preguntas:
“¿Qué historia se está contando… y cuál no?”
“¿A quién se está escuchando —y a quién no—?”
“¿Qué contexto hace falta para entender un problema?”
“¿Dónde se encuentra el poder en cada caso?”
Romper la nota diaria no significa abandonarla, sino reconocer sus límites. A partir de ahí, el periodismo puede abrir otros caminos: quedarse más tiempo, preguntar distinto, reconstruir lo que no es evidente.
La sesión Romper la nota diaria: periodismo de investigación que nace de la calle se llevará a cabo:
Jueves 30 de abril
12:00 horas
Sala Lepe Preciado, ubicada en el lobby del Centro Cultural José Atanasio Monroy, Centro Universitario de la Costa Sur
Informes e inscripciones: WhatsApp 317 121 2325, vía telefónica 317 121 23 25 y 317 382 50 31
Entrada libre
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