Guadalajara, Jalisco.
La cantante española Rosana presentó en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) su docuserie “Mejor Vivir Sin Miedo”, un proyecto íntimo que marca su debut como guionista y directora, y que se aleja deliberadamente de los relatos convencionales sobre la fama.
Rosana y su enfoque personal en Mejor Vivir Sin Miedo
Integrada por tres episodios de 45 minutos, la obra forma parte del universo OMOW (Otro Mundo, Nuestro Mundo), desde donde Rosana articula una mirada más personal sobre su historia. En lugar de centrarse en cifras, premios o momentos de gloria,
la serie propone una reflexión sobre su filosofía de vida, su vínculo con el público y las decisiones que han definido su trayectoria.
Durante la presentación, la cantante reconoció el impacto de enfrentarse a un lenguaje distinto al musical.
“Para mí esto es una primera experiencia… estoy ahora mismo como pato mareado en mitad de este mundo que para mí es absoluta y rotundamente nuevo, el hecho de llegar y no subirme a un escenario a cantar,
sino verme desde abajo explicando cómo ha sido mi carrera y cómo ha sido mi vida de la mano del público, ha sido muy emocionante”.
Esa emoción, explicó, está directamente ligada al sentido del proyecto, el devolver algo a quienes la han acompañado a lo largo del tiempo.
“Este documental está hecho precisamente para un reconocimiento a ese público… que me ha traído hasta aquí y que no me ha soltado nunca”.
El tránsito de la música al cine, admitió, fue desconcertante, aunque también revelador. Sin embargo, en esa experiencia encontró una nueva manera de conectar.
“Es la primera vez que me veo a mí misma, no en un concierto… me pareció súper loco, pero muy bonito sobre todo por lo que la gente sintió, porque es precisamente para eso para lo que se hizo este documental, para intentar devolverle a la gente lo mucho que me ha regalado”.

Proceso creativo y producción de la docuserie
Desde el inicio, Rosana tuvo claro que no quería hacer un documental tradicional. Planteó, en cambio, una disyuntiva creativa que definió todo el proceso.
“Para mí hay dos maneras de hacer un documental… una es intentando impresionar, diciendo los millones de discos que vendí…
pero hay algo que a mí me gusta más que impresar, que es intentar inspirar y en esa línea se construyó todo el proyecto”.
La producción, encabezada por Anna Saura Ramón, se desarrolló de manera poco convencional. Sin un guion cerrado, el equipo comenzó a filmar mientras la historia se iba construyendo, integrando incluso el proceso creativo dentro del propio relato.
"No es un biopic al uso… ella siempre tuvo muy claro que quería hacer algo diferente".
El montaje, a cargo de Desiree Duro, reforzó esa lógica orgánica. El equipo trabajó durante meses en la casa de la cantante, en un proceso de reescritura constante.
“Hemos ido constantemente reescribiendo a medida que íbamos montando… el guion nunca se deja de escribir hasta que no se termina el montaje, y esa libertad ha sido clave en todo el proyecto”.
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