Guadalajara, Jalisco.
Tras casi cuatro décadas de asistencia ininterrumpida, el crítico, académico y gestor cultural Leonardo García Tsao señaló que, por primera vez desde 1986, no fue invitado al Festival Internacional de Cine en Guadalajara, encuentro cinematográfico que ayudó a construir.
García Tsao hizo pública la situación en su cuenta de X, donde escribió: “Desde 1986 he sido invitado 40 veces al festival de cine de Guadalajara. Pero este año no fui requerido. Me imagino fue decisión de su directora Estrella Araiza, que sus motivos tendrá. ¿Qué puedo decir? Al fin que ni quería”.
En entrevista, el también exdirector de la Cineteca Nacional confirmó su desconcierto ante la omisión.
“No sé por qué (este año no me invitan). Como puse en el tweet, llevo 40 años asistiendo al Festival de Guadalajara. Soy de los pioneros, desde la primera edición he estado presente y creo que soy de los que más han asistido al festival en su historia.
Entonces me sorprendió mucho que este año no me invitaran”, expresó.
Su vínculo con el festival no ha sido menor. A lo largo de las décadas, García Tsao ha participado como jurado, curador, invitado especial e incluso como director del propio encuentro en una etapa compleja para el cine mexicano.
Reacciones y posibles causas de la exclusión de Leonardo García Tsao
La falta de invitación, sin embargo, no llegó acompañada de ninguna explicación formal.
“Así como no me informaron que no me iban a invitar, pues no me han informado de otras cosas”, apuntó, dejando entrever una comunicación inexistente por parte de la organización.
El crítico considera que la decisión podría estar relacionada con una columna publicada el año pasado en el diario La Jornada, donde expuso áreas de mejora para el festival.
“Señalé simplemente unas propuestas muy modestas para que mejorara, no fue ni una crítica terrible ni mordaz ni nada, simplemente estaba yo señalando posibilidades de que el festival avanzara en algunos terrenos, pero creo que no lo tomaron bien”.
En ese texto, García Tsao abordó aspectos logísticos y de programación que, a su juicio, limitaban la experiencia de invitados y prensa. Desde los problemas de transporte entre sedes hasta la falta de funciones matutinas o la desaparición de espacios de convivencia emblemáticos, el crítico planteó ajustes que, insistió, buscaban fortalecer al festival.
Pese a la naturaleza de sus observaciones, nunca recibió respuesta. “Nada. No recibí nada”, afirmó.
- Incluso relató que, meses después, se comunicó directamente con la directora para sugerir la inclusión de una película, sin que en ese intercambio se le notificara algún cambio en su relación con el evento.
Aun así, no cierra completamente la puerta a un eventual acercamiento. “Pues a lo mejor los últimos días”, comentó ante la posibilidad de asistir en caso de recibir una invitación tardía, aunque reconoció que no sería lo habitual, ya que tradicionalmente acude desde las primeras jornadas.
Además, su residencia en la Ciudad de México complicaría una logística de último momento.
Su mensaje final hacia la organización se sostiene en la intención original de sus críticas.
“Espero que algunas de mis observaciones se hayan tomado en cuenta, aunque les haya molestado, pero no lo hice con intención de molestar, lo hice con intención de que mejorara”.
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