Guadalajara, Jalisco
La captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán vuelve a la pantalla, pero esta vez la historia se cuenta desde los policías federales que participaron en el operativo y enfrentaron la decisión de hacer su trabajo o ceder ante el poder del narcotraficante.
El director Chava Cartas explicó que el proyecto, protagonizado por Alfonso Herrera, Noé Hernández y Héctor Kotsifakis, nació de una pregunta personal al conocer los documentos del caso.
“Cuando empecé a leer los documentos de esta historia, la pregunta que me atrapó fue: ‘¿Yo qué haría?’. ¿Hubiera aceptado el soborno?, ¿hubiera dejado ir a ese personaje?, ¿hubiera hecho lo correcto? Cuando una historia logra hacerme esa pregunta, sé que vale la pena contarla”.
- La película, que llega a Netflix el 21 de agosto, toma como referencia la detención definitiva de Guzmán. Alfonso Herrera y Noé Hernández interpretan a los policías federales Arturo Carmona y Héctor Rosales, mientras que Kotsifakis da vida al líder criminal.
El director asegura que el capo no debía ser el eje de la narración. El interés estaba en los agentes que cumplieron con su responsabilidad.
“Después de hacer Contraataque me encontré con esta historia donde había dos policías federales reales que hicieron su trabajo. El accidente fue encontrarse con ese personaje; lo importante para nosotros eran ellos”.
La investigación incluyó documentos, videos y registros públicos. Sin embargo, el director encontró una diferencia entre la cantidad de información disponible sobre el crimen organizado y la relacionada con los agentes.
“Había muchísimos documentos sobre todo lo que rodeaba al crimen organizado, pero muy pocos sobre estos dos policías. Eso fue lo que más me llamó la atención. La película nace también para hacerles un homenaje”.

Foto: Cortesía
El largometraje respeta momentos documentados del operativo y construye las situaciones que no quedaron registradas.
“Tenemos una columna vertebral muy clara. Hay un punto A, un punto B y un punto C que respetamos porque ocurrieron. Entre esos puntos construimos la película. No es un documental; es una ficción basada en hechos reales”.
Cartas también buscó evitar una lectura política o una representación que glorificara al crimen organizado.
“La honestidad fue el ingrediente principal. Contar la verdad tal cual, sin hacer un panfleto para un lado ni para el otro, sin glorificar a nadie. Estamos hablando de dos seres humanos que enfrentan una situación extraordinaria dentro de su trabajo”.
El planteamiento también implicó una responsabilidad sobre lo que el cine muestra.
“Cada vez que levantamos una cámara tenemos una responsabilidad sobre lo que mostramos. Yo siempre intento retratar un México positivo. Existe el otro México, claro que existe, pero también existe éste y también merece ser contado.
Lo que quiero es que el público se siente y vuelva a hacerse esa pregunta: ‘¿Yo qué haría?’. Ahí está el corazón de La captura. Lo demás es el contexto para hablar de dos personas que decidieron hacer su trabajo”.
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