Guadalajara, Jalisco.
La Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar tuvo la presencia de Esmeralda Matute, doctora en neuropsicología y neurolingüística, profesora investigadora de la UdeG, quien abordó la capacidad de pensamiento: esa capacidad humana que puede abrir la puerta hacia el conocimiento, las libertades y la cohesión social, pero que está sujeta no sólo a problemas de salud, sino a sistemas que puede ser limitantes.
Por ello, Esmeralda Matute impartió el tema “Construcción y destrucción del pensamiento”. En la conferencia comenzó a cuestionar qué es el pensamiento, luego de recordar cómo en una ocasión su hijo, después de un día de estudio, le dijo que en la escuela no enseñan a pensar, sino a obedecer, por lo que dijo:
“¿Será esta la realidad escolar? ¿Es la escuela en cada uno de sus niveles, desde el preescolar hasta la universidad, limitante o promotora de la construcción del pensamiento?”.
Esmeralda Matute explicó la manera en la que el pensamiento comienza a desarrollarse desde los primeros meses de vida y la influencia de aspectos biológicos y contextuales.
Desarrolló cómo se da la maduración cerebral conforme una persona crece, desde las etapas sensoriales hasta llegar al pensamiento abstracto, lo que representa la capacidad del lenguaje, de resolución o de comprensión de conceptos, pero que puede verse afectado por un contexto limitante, como un sistema educativo deficiente.

Fotografía: Iván Lara
Resultados de estudio sobre habilidades matemáticas en estudiantes
Por ello explicó un estudio realizado por sus alumnos, donde el primer autor fue Roberto Abreu, en 2019:
“Encontramos que 40 por ciento de los estudiantes al ingreso de la preparatoria no logran realizar una suma de fracciones con el mismo denominador, que si se acuerdan se enseña antes de la primaria.
Si recién ingresan a la preparatoria y provienen de muy diversos planteles educativos no podemos culpar a la preparatoria con la que trabajamos estos resultados: El dato anterior sugiere que el camino para llegar a manejar números racionales se trunca en algún momento o siempre ha estado sesgado desde el ingreso a la primaria”.
Matute habló de la importancia de la lectura por sus efectos en la plasticidad cerebral y la cognición, como parte de diversos estímulos ambientales deben ser constantes, pues “cuando no hay empate entre la maduración cerebral y la estimulación ambiental, la construcción del pensamiento se frena o se desvía”, señaló.
“¿Qué pasa si el contexto no siempre proporciona esta experiencia? Como resultado tenemos que el pensamiento abstracto no sea accesible para todos, ya sea por la falta de coincidencia entre la maduración cerebral y dicha estimulación o por instituciones que imponen controles.
El pensamiento abstracto llega a ser un arma social peligrosa, ya que detectar evidencias que desaprueben lo vigente facilita la construcción de argumentos para juzgar y con ello crear nuevos conocimientos y disentir de lo impuesto”.

Fotografía: Iván Lara
- Por ello, relacionó diversos ejemplos de cómo la destrucción del pensamiento puede llegar con o sin problemas de salud, y a su vez, las implicaciones que puede tener, reflejadas en un amplio entramado de desigualdades sociales.
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