El tenor Fernando Loher tapatío presentará El concierto Soñemos
Foto: Cortesía




Guadalajara, Jalisco.

Después de más de una década de formación y trabajo artístico en Europa, el tenor tapatío Fernando Loher vuelve a presentarse ante el público local con un recital que busca reconciliar la música clásica con la emoción cotidiana.

El concierto Soñemos, es la hora reunirá al cantante junto al pianista Juan Carlos Benavides en el Instituto de Formación Artística Musik, en un programa concebido como un espacio de pausa emocional y contemplación.

Proyecto musical y motivación personal

Para Loher, el proyecto nace de una necesidad personal más que estética. Tras años interpretando repertorios intensos y dramáticos, decidió construir un concierto que apostara por la serenidad.

“Quiero que haya canciones de arrullo, de amor, de conexión con la naturaleza, de contemplación…

Por muchos años le di importancia a lo más denso, quizá porque también era un reflejo psicológico, pero ahora quiero disfrutar todo, no quiero que una sola canción sea de tristeza”.

Nacido en Guadalajara en 1989, su vínculo con la música comenzó en la infancia, casi por accidente. Mientras probaba distintas actividades, encontró en un coro infantil del Instituto Cultural Cabañas el camino definitivo.

“Un día me llevaron a un coro y eso me gustó muchísimo. Yo dije: ‘de aquí en adelante quiero seguir por esta línea’. Desde entonces entré a clases de solfeo, piano y todo lo que la escuela ofrecía”.

El proceso, sin embargo, no fue lineal. Durante la adolescencia tuvo que detener el canto por el cambio de voz, una pausa que confirmó su vocación.

“No me alejé por completo. Cantaba en mi cuarto cuando no había nadie en casa. Ahí entendí que era algo que necesitaba en mi vida”.

El tenor Fernando Loher tapatío presentará El concierto Soñemos

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Formación y trayectoria profesional

Su paso por la licenciatura en Canto de la Universidad de Guadalajara resultó complejo. Loher recuerda un sistema pedagógico que no respondía a las necesidades individuales del cantante.

“Éramos tantos alumnos que recibíamos quince minutos de clase a la semana. La enseñanza del canto tiene que ser personalizada

...Yo no sentía que realmente estuviera aprendiendo, así que empecé a buscar otras alternativas".

Ese impulso lo llevó al Taller de Ópera de Sinaloa, experiencia que describe como decisiva. Durante dos años ofreció conciertos semanales con repertorios diversos, desde tango hasta música alemana y mexicana.

“Era aprender resolviendo sobre el escenario, trabajando en equipo y creando historias cada semana. Fue muy enriquecedor musical y escénicamente”.

Más tarde obtuvo una beca para estudiar en Alemania, donde su carrera dio un giro radical al descubrir que su verdadera tesitura era la de tenor y no barítono.

“Fue horrible empezar desde abajo otra vez cuando yo pensaba que ya estaba listo para audicionar. Pero también fue revelador entender cuál era realmente mi voz”.

Loher permaneció diez años en Berlín, periodo que implicó crecimiento artístico y personal.

“Si no hablas el idioma del país al que vas, no comes. Tuve que aprender todo desde cero, adaptarme y construir una vida nueva”.

Hoy, instalado nuevamente en Guadalajara y dedicado también a la enseñanza, observa con preocupación las condiciones actuales para los músicos locales.

“Ahora es más difícil cantar en espacios públicos. Hay que pagar salas, procesos burocráticos largos y la retribución económica es mínima

...Antes existían programas abiertos para artistas en formación y eso prácticamente desapareció”.

El recital que presentará junto a Benavides —con quien mantiene una colaboración surgida desde la infancia— apuesta por el diálogo entre voz y piano como iguales.


Héctor Navarro