Guadalajara, Jalisco.
El rescate arquitectónico y académico del Centro Universitario de Guadalajara (CUGDL) avanza entre obras de rehabilitación, ajustes operativos y una apuesta por devolverle su valor patrimonial a uno de los conjuntos modernistas más emblemáticos de la ciudad.
A seis décadas de su construcción original, el complejo diseñado por el arquitecto Salvador de Alba Martín está en etapa orientada a recuperar su esencia estética mientras se adapta a las necesidades educativas contemporáneas.
Desde marzo de 2024, el inmueble ha sido intervenido con una inversión inicial de 30 millones de pesos, destinada principalmente a la renovación de instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas, así como a la restauración de sus características fachadas semicurvas recubiertas de ladrillo vidriado.
Para el rector del CUGDL, José Alberto Castellanos Gutiérrez, el objetivo central no es transformar el espacio, sino devolverle la dignidad perdida tras décadas de modificaciones improvisadas.
Declaraciones del rector sobre la rehabilitación y dignificación del CUGDL
“El centro universitario ya estaba construido, pero son edificios viejos que estamos tratando de volver funcionales y regresarles la dignidad, realmente que se vean muy presentables y que mantengan su estética
...Le hemos estado quitando todos los parches que se realizaron durante muchos años y lo que pretendemos precisamente es reivindicar esa arquitectura que es patrimonio de la ciudad y ponerla al servicio de los estudiantes de la Universidad de Guadalajara”.
El complejo, levantado entre 1961 y 1964 fue concebido bajo principios de experimentación formal y material. La obra de De Alba integró ladrillo vidriado, concreto, acero y piedra laja, dialogando con la irregularidad del terreno y generando una identidad arquitectónica singular que marcó a generaciones de estudiantes.
Durante décadas, el espacio albergó a más de 11 mil alumnos por semestre en programas de licenciatura, posgrado e idiomas, aunque con el tiempo sufrió intervenciones que alteraron su diseño original mediante añadidos provisionales, instalaciones visibles y divisiones interiores.
Tras el traslado paulatino del antiguo Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades a Los Belenes a partir de 2012, el inmueble quedó prácticamente desocupado hasta julio de 2023, cuando el Consejo General Universitario aprobó la creación del CUGDL con nuevas licenciaturas.
Desde entonces, el reto ha sido habilitar espacios académicos mientras continúan las obras de rehabilitación.
Adaptación tecnológica y operativa ante retrasos en obras clave
Castellanos detalló que, ante la pausa en la intervención del edificio G —pieza clave del conjunto arquitectónico—, el centro ha tenido que adaptar otras áreas para garantizar la operación académica.
“Hemos estado equipando aulas; hasta el momento van más de 30 aulas equipadas en un aula modelo con tecnología, con pantallas de última generación, prácticamente ya no tenemos pizarrones
...Las pantallas funcionan también como herramientas interactivas y contamos con mesas trapezoidales que permiten distintas dinámicas de trabajo, buena conexión a internet y laboratorios especializados...
Ya son 15 laboratorios equipados, algunos con Mac para creatividad digital y otros con equipos muy potentes para inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad, además de un laboratorio de realidad virtual que se acaba de inaugurar”.
El rector reconoció que la falta de avances en el edificio G ha complicado la planeación, aunque confía en que el diálogo institucional permita reactivar pronto las obras.
“Espero que en la brevedad podamos reactivar las obras de ese edificio que tanta falta le hace al centro universitario”.
La renovación incluirá auditorios, áreas bibliotecarias y nuevos espacios académicos acordes con la oferta educativa actual.
“Van a ser varios años los que el centro universitario tendrá que llevar a cabo obras”.
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