Ricardo Luévanos convierte la introspección creativa en la imagen del FICG 41
Foto: Héctor Navarro




Guadalajara, Jalisco.

Antes de que una historia llegue a la pantalla, existe un momento silencioso en el que todo comienza: la aparición de una idea.

Ese instante intangible es el eje conceptual del cartel oficial del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) en su edición 41, creado por el artista visual Ricardo Luévanos, quien concibió la imagen como una metáfora del pensamiento creativo que da origen al cine.

Festival Internacional de Cine Guadalajara: cartel y significado

El festival se realizará del 17 al 25 de abril y, para el diseñador, participar en esta edición representa una meta largamente buscada tras más de una década de trayectoria profesional.

“Para mí es un sueño cumplido, tengo más de 15 años dedicándome a esto y es algo que siempre quise hacer. Entonces, este año que me buscaron para crearlo, la verdad fue una emoción que no pude contener y ha sido un proceso maravilloso hacerlo”.

La pieza coloca al centro una mirada profunda que simboliza el instante en que surge una idea y comienza un proceso de introspección. Alrededor aparecen pájaros tejedores construyendo nidos, una analogía directa con la creación cinematográfica. Cada ave representa pensamientos en distintas etapas: algunos permanecen, otros evolucionan y otros desaparecen.

Analogías visuales y evolución técnica en la obra de Luévanos

“Toda la onda de este cartel se centra en la mirada, en ese momento en el cual llega una idea a tu mente y entras en introspección para empezar a analizar cómo materializarla y cómo llevarla a cabo

...Es una mirada que puede interpretarse de muchas maneras; hay quien me dice que transmite miedo, otros ven algo distinto, y creo que eso es lo interesante”.

Las aves no son un elemento casual dentro de su obra. Desde sus inicios, Luévanos ha explorado paralelismos entre la naturaleza y las emociones humanas. En esta ocasión eligió al pájaro tejedor por su capacidad de construir estructuras complejas a partir de materiales simples, reflejando el proceso colectivo del cine.

“Trabajar con especies de aves y crear analogías entre su comportamiento y el del ser humano ha sido clave en mi trabajo

...Son aves que, a través de fibras y hojas, construyen nidos muy complejos; es una analogía directa con la construcción de algo cinematográfico y por eso están en el cartel como reflejo de una mente activa todo el tiempo”.

Aunque su discurso visual se ha mantenido constante, el artista reconoce una evolución técnica marcada por la mezcla de lenguajes.

“Ha evolucionado no tanto en cuanto a discurso, pero sí muchísimo en cuanto a técnica. Mi trabajo siempre ha sido una mezcla entre lo análogo y lo digital, entre mostrar algo bello que cuando lo analizas también puede provocarte cierto dolor interior”.

Señala.

Formado en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la Universidad de Guadalajara, etapa que recuerda con especial afecto, Luévanos considera que su trabajo busca provocar más preguntas que respuestas. Define sus piezas como una “trampa visual”: imágenes que atraen por su estética y después invitan a una reflexión emocional más profunda.

“Me gusta crear piezas muy efectivas a la vista, que te llaman por los colores y las formas, pero cuando entiendes de qué van rompen algo en tu interior. Me interesa que la gente profundice en sus pensamientos y se replantee ciertas cosas”.


Héctor Navarro